
Disminuir nuestra temperatura corporal y nuestro metabolismo para conservar alimento y energía durante una racha de frío no es (todavía) una habilidad que la humanidad haya aprendido. La hibernación humana, no obstante, sigue siendo una reacción muy real y natural ante la vida en climas estacionales. Con la llegada de los meses de invierno, tendemos a tomar más siestas, desear alimentos más ricos en grasas, anhelar la compañía de los demás y, sobre todo, preparar nidos acogedores donde acurrucarnos. Para disfrutar activamente de los periodos fríos, húmedos y oscuros del año, en lugar de simplemente esperar a que vuelva el sol, presentamos algunas formas útiles de asegurar que nuestros hogares se mantengan acogedores.
Añadir luz a la oscuridad











