
Un informe de la ONU reveló que, en 2018, alrededor del 55% de la población mundial vivía en ciudades. Se prevé que esta cifra aumente hasta alcanzar el 60% para 2030. Dado que los centros urbanos albergarán a tantas personas, resulta fundamental evaluar estos espacios y garantizar la calidad de vida de la población, un desafío complejo si se considera la concentración de habitantes y el impacto que esto genera.
Sin embargo, vivir en una ciudad no tiene por qué ser sinónimo de estar lejos de la naturaleza, rodeados de gris y concreto. Las ciudades verdes son un claro ejemplo de ello. Si bien la vida en los centros urbanos plantea diversos desafíos, también ofrece la oportunidad de encontrar soluciones que transformen estos espacios, promoviendo cambios significativos y necesarios en la sociedad.








