
Los corredores ecológicos, o corredores de biodiversidad, son grandes extensiones de tierra que reciben acciones coordinadas, cuyo objetivo es la protección de la diversidad biológica. Según el Sistema Nacional de Unidades de Conservación de la Naturaleza (SNUC), estos involucran el fortalecimiento y la conexión de áreas protegidas dentro del corredor, incentivando usos de bajo impacto al implementar una alternativa más integral, descentralizada y participativa de conservación.
En líneas generales, los corredores ecológicos pueden definirse como áreas que unen fragmentos forestales o unidades de conservación separados por la interferencia humana como, por ejemplo, ciudades, carreteras, cultivos agrícolas o actividad maderera. Su objetivo principal es permitir el libre desplazamiento de animales, facilitar la dispersión de semillas y ampliar la cobertura vegetal.













