
Vemos, en las ciudades brasileñas, nuevos edificios residenciales que se construyen con balcones en voladizo; es decir, más allá del perímetro de la edificación, avanzando sobre los retiros mínimos exigidos (en Río de Janeiro, sobre las distancias de separación). Sin embargo, lo que hemos visto en los últimos años es un movimiento creciente de cerramiento de estos balcones con paneles de vidrio y, en consecuencia, la ampliación de los espacios contiguos a ellos. ¿Pero cuál sería el motivo de este cerramiento? Si existe la necesidad de ampliar los ambientes, ¿por qué no se proyectan así desde el principio?
Uno de los motivos es que, en diversas ciudades, la creación de balcones no se contabiliza en el cálculo del potencial constructivo permitido. De este modo, al proyectarlos en un edificio, en realidad se está sumando superficie adicional a las unidades. En principio, no vemos inconvenientes en este instrumento presente en varias legislaciones, pero nos parece una contradicción cuando estos balcones se cierran, perdiendo así su función principal: proteger contra la lluvia y el asoleamiento, y brindar áreas abiertas y cubiertas a los departamentos.





