
Las metrópolis se enorgullecen de sus históricos recintos culturales, cronistas del ingenio intelectual y del logro arquitectónico. Si bien estos íconos celebran su ornamentado diseño, su grandiosidad inmersiva y su dramática acústica, la pandemia ha planteado numerosos desafíos a las reglas de congregación.
Al reconocer los cambios en los rituales de asistencia a un espectáculo —desde la procesión y el encuentro hasta la interacción—, los/las arquitectos/as y líderes culturales diseñan la próxima generación de recintos de espectáculos mientras se plantean la pregunta: ¿Cómo resuelve la arquitectura los problemas derivados del propósito intrínseco de un edificio? ¿Es posible mantener la esencia de un recinto mediante cambios sutiles pero efectivos en los hábitos de las personas? Las respuestas parecen residir en la actualización de la cultura del auditorio (que se remonta al Coliseo) con soluciones de diseño contemporáneo arraigadas en las nuevas tecnologías.





