
El urbanismo sensorial es una forma de investigación sobre cómo la información no visual define el carácter de una ciudad y afecta su habitabilidad. Mediante el uso de métodos que van desde recorridos sonoros y mapas de olores, hasta wearables y realidad virtual, quienes investigan en esta área han estado introduciendo otros sentidos en los centros urbanos.
Según David Howes, investigador del urbanismo sensorial y autor del libro The Sensory Studies Manifesto, las personas se han acostumbrado a solo mirar la ciudad, olvidando percibir sus olores, sonidos y texturas.
Howes adopta un enfoque etnográfico, utilizando la observación y entrevistas para desarrollar un conjunto de mejores prácticas para un buen diseño sensorial en los espacios públicos. Por otro lado, otros/as investigadores/as están recurriendo a la alta tecnología y emplean dispositivos vestibles para rastrear datos biométricos —como la variabilidad de la frecuencia cardíaca— para medir las respuestas emocionales ante diferentes experiencias sensoriales. El proyecto GoGreenRoutes, financiado por la UE, adopta este enfoque al estudiar cómo integrar la naturaleza en los espacios urbanos para mejorar la salud humana y ambiental.





