
En 1870, el tiempo promedio de trabajo semanal en los EE. UU. era de 57 horas; para el año 2000, ya había disminuido a 39 horas, una reducción del 32%. Francia pasó de 66 a 34 horas, lo que representa una reducción de casi el 50%. A nivel mundial, la reducción de la jornada laboral fue en promedio de 64 a 36 horas, lo que demuestra que la evolución tecnológica puede haber contribuido a disminuir el tiempo dedicado a las actividades laborales.






