
Si la cultura callejera es el pegamento que mantiene unido al entorno urbano, ¿qué ocurre cuando sus habitantes ya no necesitan salir al exterior? Esta es una de las preguntas fundamentales a las que se enfrentan los/las arquitectos/as en la actualidad, décadas después de que el movimiento del Nuevo Urbanismo popularizara —o, mejor dicho, recuperara— el concepto de calles de uso mixto, y a más de sesenta años de que Jane Jacobs defendiera de manera célebre las calles peatonales como un elemento esencial para construir comunidades urbanas vibrantes.
Quedaron atrás, por supuesto, los días en que las calles de la ciudad eran nuestra única vía o alternativa para acceder a comercios y servicios. Hoy en día, internet nos ofrece todo eso y más: compras en línea, banca digital, educación e incluso servicios de salud a distancia. Por su parte, las redes sociales han transformado la manera en que nos comunicamos con amigos y vecinos. En pocas palabras: ya no necesitamos salir para interactuar socialmente o adquirir servicios; ahora elegimos hacerlo.









