
Hasta mediados de la década de 1950, Brasil era un país con una población predominantemente rural, donde menos del 30% de los habitantes vivía en áreas urbanas. Sin embargo, con el acelerado proceso de industrialización, el país experimentó un gran éxodo rural en la transición de um modelo agroexportador a uno urbano-industrial, lo que modificó drásticamente el paisaje de sus ciudades en menos de 50 años. Como consecuencia de esta rápida transformación, se produjo un modelo de urbanización depredador y desigual, y es en este contexto en el que surge el Estatuto de la Ciudad.
La Ley 10257, o Estatuto de la Ciudad, promulgada en 2001, reglamenta los artículos 182 y 183 de la Constitución Federal de 1988 (que formaliza, por primera vez en el país, el Derecho Urbanístico), presentando directrices generales para la política urbana nacional.



