
Hay y siempre han existido mujeres arquitectas, planificadoras y urbanistas inspiradoras, pero en todo el mundo, las profesiones del entorno construido –y en particular sus altos cargos– siguen estando fuertemente dominadas por hombres, más que otros ámbitos como la educación o la salud.
Hoy en día, el 64% de quienes se gradúan en arquitectura en Brasil son mujeres. En el ámbito de la ingeniería, se registró un aumento del 42% en el número de mujeres matriculadas en el CREA desde 2016. Sin embargo, ¿dónde se reflejan estos datos en la sociedad brasileña? A nivel mundial, el proceso es aún más lento: solo el 40% son mujeres arquitectas y hay muy pocas en roles de liderazgo.
¿Acaso una casa, una ciudad o un barrio pensados íntegramente por mujeres darían lugar a un sexismo y a una objetivación tan intensos como las estructuras que nos rodean hoy en día?





