
Tras unos años atípicos, el ajetreo de un día en la ciudad ha vuelto a ser el de antes: salir de casa e ir a la oficina, tomar el automóvil, el autobús o el avión, comer algo rápido en un restaurante, pasar por un museo o una librería para tomar un respiro y, si aún nos quedan fuerzas, ir al gimnasio antes de volver a casa. En menos de 24 horas transitamos por varios edificios con todo tipo de espacios, pero todos tienen una cosa en común: el baño.
Diseñar un baño puede ser una de las tareas más desafiantes pero apasionantes para los/las arquitectos/as, ya que tanto sus elementos como su equipamiento deben garantizar una experiencia segura e higiénica para todas las personas que lo utilizan a diario. Antes de la llegada del COVID-19, ya existía una tendencia creciente: el uso de grifería infrarroja sin contacto. Como su nombre lo indica, se trata de grifos que se activan mediante un sensor que detecta el movimiento de la mano, casi como por arte de magia.








