
Tendencia, estilo y movimiento son algunas de las categorizaciones más recurrentes utilizadas en los intentos de definir el concepto de brutalismo, término empleado para delimitar un conjunto de producciones arquitectónicas situadas entre las décadas de 1950 y 1970 que guardan ciertas similitudes entre sí, sobre todo en el uso aparente de los materiales de construcción. Sin embargo, establecer una definición precisa para el brutalismo resulta una tarea ardua, aun cuando (o, sobre todo, porque) el término ha alcanzado una gran difusión y, con ello, múltiples intentos de conceptualización.
Los "encuadres" de lo que puede considerarse brutalismo son tan numerosos como las definiciones que el término puede asumir en los distintos contextos en los que se utiliza. Por lo tanto, las múltiples versiones no podrían considerarse de forma aislada o desconectada de lo que se entiende por "brutalismo" en estas diferentes ocasiones. En este sentido, se hace necesario un recorrido retrospectivo por el surgimiento y la difusión del término para comprenderlo mejor.






