
Las panaderías son atemporales. Si bien la industrialización y la comercialización han transformado el arte de la panadería y los productos horneados, estos locales siguen siendo espacios comunitarios clave para el encuentro y la definición de la identidad de un barrio. Estos espacios icónicos se definen aún por un entendimiento programático común que combina áreas de reunión, socialización, compra y trabajo. Presentes en diversas culturas, estos lugares resultan tan funcionales y expresivos como diversos.
