
Los procesos de planificación y desarrollo de las ciudades forman parte de redes complejas que, a menudo, exigen la articulación de diferentes herramientas enfocadas en la planificación física, pero también social, económica y política, entre otras. El Plan Director es uno de los principales instrumentos que existen para este fin y desempeña un papel fundamental en la regulación del territorio de una ciudad.
Según la definición de la norma NBR 12267, que establece las pautas para la elaboración de Planes Directores, estos constituyen el “instrumento básico de un proceso de planificación municipal para la implantación de la política de desarrollo urbano, guiando la acción de los agentes públicos y privados”.




