
Surgido en un período marcado por el desarrollo de la industria y la experimentación con nuevos materiales, el movimiento artístico Art Nouveau se oponía al historicismo, favoreciendo la originalidad y el retorno a la artesanía. En este contexto, se presenta como un intento de diálogo entre el arte y la industria, revalorizando la belleza y poniéndola al alcance de todos por medio de la producción en serie.
Vigente entre 1880 y 1920, el Art Nouveau nació en Bélgica —fuera del circuito de las vanguardas artísticas— y tuvo como máxima inspiración la naturaleza, con las líneas sinuosas y asimétricas de las flores y los animales. Su aplicación repercutió principalmente en el diseño de interiores, de producto, textiles, indumentaria, joyería y accesorios. En lo que respecta a la arquitectura propiamente dicha, se utilizan los considerados "materiales del mundo moderno", como el hierro, el vidrio y el cemento, de la mano con la exaltación de la racionalidad de las ciencias y la ingeniería; rasgos que denotan su alineación con la idea de la industrialización y el fortalecimiento de la burguesía.




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