
Piense en la última vez que se reunió con un/a cliente. Preparar una gran cantidad de material de presentación —incluyendo renders, diagramas, plantas, elevaciones y cortes— simplemente no es suficiente. Lo difícil comienza cuando el/la cliente se obsesiona con uno o dos renders y se niega a avanzar.
Las animaciones son una solución, aunque costosa y lenta. Es ahí cuando se recurre a los modelos 3D, con la esperanza de que el/la cliente aprecie algo con más “vida”. Sin embargo, la realidad es que, debido a su limitado conocimiento sobre modelado 3D, no logran comprender la interfaz ni nuestra intención al presentar imágenes tan complejas. Peor aún, ver abierto un software de modelado 3D les genera la ilusión de que cualquier modificación se puede hacer al instante, lo cual dista mucho de la realidad.
Un visor 3D con cero curva de aprendizaje
