
La palabra patrimonio proviene del latín “patrimonium”, de la unión de los vocablos pater (padre) y monium (sufijo que indica condición, estado o acción). A partir de esta etimología, se comprende la relación del término con la idea de herencia, de aquello que se transmitía de generación en generación.
De una concepción individual y privada, con el paso del tiempo –más precisamente en el período de entreguerras–, el concepto de patrimonio adquirió un enfoque más amplio y comenzó a aplicarse en diferentes áreas.
En los ámbitos de la historia y la arquitectura, el patrimonio se divide en dos categorías: los bienes considerados materiales y los inmateriales, que en conjunto representan la identidad, la cultura y la historia de un pueblo determinado. Según la legislación brasileña, el Patrimonio Cultural puede definirse como:
