
Según Gerard Peet, en The Origin of The Skyscraper, la primera vez que la palabra rascacielos obtuvo una denotación arquitectónica fue a principios de la década de 1880. Esta apareció en artículos de periódicos como el Chicago Daily, destacando la creciente construcción de edificios altos en Nueva York.
Judith Dupré, en su libro sobre la historia de los skyscrapers, se refiere a los rascacielos como “divas elevadas”, “íconos de la ciudad”, “estrellas de cine” y “símbolos del poder” que dominan la escena urbana de nuestras metrópolis.









