
Algunos celebran el fracaso de "Make It Right", el proyecto de mecenazgo de Brad Pitt en Nueva Orleans. Después de que el huracán Katrina azotara Nueva Orleans en 2005, destacados/as arquitectos/as como Frank Gehry, David Adjaye y Thom Mayne crearon propuestas artísticas para la fundación establecida por Pitt. Se contrató a un arquitecto local, John C. Williams, para transformar los diseños de estas estrellas de la arquitectura en edificios reales, con la instrucción de utilizar los mejores materiales sostenibles disponibles.
Algunas de las viviendas construidas han fallado estrepitosamente, incluidos sus materiales, hasta el punto de requerir demolición —dos de ellas hasta la fecha—. Otras están abandonadas y hay demandas en curso para varios casos más. Williams fue despedido y demandado. Hubo quienes encontraron cierto consuelo cuando estos edificios fallaron y no lograron cumplir con sus aspiraciones. Sin embargo, más allá de los datos aislados sobre los fallos técnicos, la actitud de quienes desearon este fracaso refleja un conflicto mucho mayor.
Las buenas intenciones no equivalen a resultados. Sin embargo, las intenciones dominaron la gestación de esta iniciativa. La materialización de nuestra posesión más preciada, el hogar, terminó siendo una amenaza en lugar de un refugio. Más allá del deterioro y la toxicidad de los materiales, los fallos de “Make It Right” estaban predeterminados desde su misma concepción.
