
La Europa de la década de 1960 fue la incubadora para el surgimiento de jóvenes, provocadores/as y vanguardistas radicales de la arquitectura, entre ellos Archizoom, Superstudio, Ant Farm y UFO. Estos colectivos se rebelaron contra el dogma tradicional de la arquitectura para, en su lugar, exaltar tropos que celebraban los ideales de la contracultura y manifestar un interés por diseños capaces de expandir tanto el tiempo como el espacio. Archigram, la facción londinense de este movimiento, no intentó reinventar los principios modernistas, sino acelerarlos y presionar al conservador entorno de la época para que estuviera más preparado para el futuro. Con justa razón, consideraban que el arte y la arquitectura se estaban quedando atrás debido a su incapacidad para mantener el ritmo de los productos y avances tecnológicos que ya formaban parte de la vida cotidiana. Aunque las ideas y los dibujos de Archigram solían ser criticados por considerarse frívolos, las profecías del grupo sobre el futuro se han materializado de muchas maneras y todavía hoy ejercen una gran influencia en el discurso arquitectónico actual.










