
En 2013, Michael Osborne and Carl Benedikt Frey clasificaron 702 ocupaciones de acuerdo con su probabilidad de computarización en un futuro cercano, desde la menos probable ("terapeuta recreativo/a") hasta la más probable ("teleoperadores/as"). Los/las "gerentes de arquitectura e ingeniería" ocuparon el puesto setenta y tres, y los/las "arquitectos/as" el ochenta y dos, mientras que los/las "dibujantes técnicos/as de arquitectura y obra civil" se ubicaron en el puesto trescientos cinco. Claramente, los avances tecnológicos en campos como el aprendizaje automático y la robótica nos enfrentan rápidamente a desafíos relacionados con la transformación de la demanda y las cualificaciones profesionales. En este ensayo, Maurizio Ferraris invierte la perspectiva: ¿qué tal si lo que debería preocuparnos no es mantener el elemento humano en el trabajo entendido como producción, sino reconocer el trabajo humano como consumo? Ampliando los argumentos de su libro de 2012, "Lasciar tracce: documentalità e architettura", el autor ve en la automatización una oportunidad extraordinaria para definir una renovada centralidad del elemento humano, al leer la producción de valor asociada al intercambio digital a través de tres conceptos: invención, movilización y consumo.
Para la Bienal de Urbanismo\Arquitectura de Shenzhen (UABB) de 2019, titulada "Urban Interactions" (del 21 de diciembre de 2019 al 8 de marzo de 2020), ArchDaily colabora con los/las curadores/as de la sección "Eyes of the City" para estimular el debate sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la arquitectura y la vida urbana. El siguiente artículo forma parte de una serie de ensayos científicos seleccionados a través de la convocatoria de ponencias "Eyes of the City", lanzada como preparación para las exposiciones: se invitó a académicos/as internacionales a enviar sus reflexiones en respuesta a la declaración de los/las curadores/as Carlo Ratti Associati, Politecnico di Torino y SCUT, la cual se puede leer aquí.
Hace unos meses esperaba un vuelo en el Aeropuerto de la Ciudad de Londres, el que está cerca de Canary Wharf, lo que significa que tiene la mayor concentración imaginable de ejecutivos/as por metro cuadrado. Los libros a la venta allí, además del habitual *El arte de la guerra* de Sun Tzu (qué curioso que se utilicen los preceptos de un general chino del siglo VI a. C. como oráculo empresarial), eran variaciones sobre el tema de que el ganador, que se lo lleva todo, es, en el mejor de los casos, un egoísta y, en el peor, un estafador.
