
Desde el momento en que Mies van der Rohe propuso el primer edificio totalmente de vidrio, los/las arquitectos/as han buscado la fachada perfecta. Un sistema de fachada bien diseñado suele marcar la diferencia entre una impresión de diseño mediocre y una espectacular. Las limitaciones de presupuesto, estética y rendimiento exigen un equilibrio minucioso. Aunque cada proyecto es diferente, desarrollar un marco de toma de decisiones simplifica enormemente el proceso.






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