
Hoy en día, resulta prácticamente imposible proponer un nuevo proyecto sin acompañarlo de renders. Independientemente del método, el software o el estilo empleado, se trata de una referencia sumamente valiosa con un peso práctico mucho mayor de lo que suele pensarse. No solo constituye una de las representaciones más fidedignas de la visión del/de la arquitecto/a, sino que, de aprobarse, también se convierte en una promesa para clientes, inversionistas y el público en general.
En el caso de obras de arquitectos/as de renombre, el render se convierte en un referente fundamental para quienes participan en el proyecto y para una comunidad expectante. Durante la creación de estas imágenes, es posible desarrollar e integrar un sinfín de detalles. En la mayoría de los casos, se presta especial atención a la iluminación, los materiales y el contexto con el fin de lograr la representación más precisa posible.











































