
Las grandes ideas pueden cambiar para siempre el destino de las ciudades cuando se materializan en cemento, acero y piedra. Cuando Pedro el Grande fundó San Petersburgo (Rusia) en 1703, concibió la nueva capital como un emblema de un imperio ruso moderno, inspirándose en centros comerciales de Europa Occidental como Ámsterdam. En el siglo XX, Chandigarh, en la India, fue diseñada como una "ciudad jardín" inglesa para reflejar el progreso y las aspiraciones de prosperidad en la India posterior a la partición. Al otro lado del mundo, en los Estados Unidos, Detroit se transformó en una de las megaciudades industriales del planeta, moldeada por los ideales del American Dream (el sueño americano) y la producción visionaria de Henry Ford.







