
Surgido en 1981 con la publicación del ensayo “The Grid and the Pathway” de Alexander Tzonis y Liane Lefaivre, fue con la publicación “Towards a Critical Regionalism: six points for an architecture of resistance” de Kenneth Frampton, en 1983, que el término “regionalismo crítico” ganó mayor repercusión. El ensayo fue publicado en la antología “The anti-aesthetic: essays on Postmodern culture”, compilada por el crítico e historiador Hal Foster, y abre un debate retomado en la publicación "Prospects for a Critical Regionalism", también escrita por Frampton en el mismo año, en la revista Perspecta.
“Towards a Critical Regionalism” construye, a partir de seis puntos —Cultura y Civilización; Ascenso y Caída de la Vanguardia; Regionalismo Crítico y Cultura Mundial; La Resistencia de la Forma-Lugar; Cultura versus Naturaleza: Topografía, Contexto, Clima, Luz y Forma Tectónica; y Lo Visual versus lo Táctil—, una crítica a movimientos de carácter universalista y populista en la arquitectura, representados por el modernismo y por la llamada arquitectura posmoderna.





