
Al igual que muchas decisiones proyectuales en el campo de la arquitectura, la elección de elevar una casa en relación con el terreno no solo tiene impactos estéticos, sino también —o sobre todo— funcionales. Elevar un edificio del suelo ayuda a evitar la humedad y a mejorar la circulación del aire, al mismo tiempo que minimiza su apoyo en el plano y, en consecuencia, la necesidad de realizar movimientos de tierra para ejecutar la obra. De este modo, las losas suspendidas constituyen simultáneamente soluciones arquitectónicas y bioclimáticas pasivas que se adaptan bien al clima cálido y húmedo que caracteriza a la mayor parte de Brasil.
Anteriormente presentamos, en la serie Casas Brasileñas, una selección de residencias sobre pilotis cuyas plantas bajas cuentan con una altura libre suficiente para la circulación de personas. En la siguiente selección buscamos reunir, de entre los proyectos publicados en el sitio, viviendas en las que la decisión de elevar la losa del suelo no pretende definir un espacio accesible, sino posibilitar el control climático de los espacios interiores y/o adaptar la arquitectura al terreno, aun cuando en el caso de lotes con pendientes muy pronunciadas la distancia entre el suelo y la losa pueda llegar a ser de varios metros.

















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