
Pocos/as arquitectos/as se enfrentarán al desafío de construir en el espacio exterior, pero quién sabe qué deparará el futuro... ¿minería de asteroides y fotobiorreactores espaciales? En un artículo reciente, Metropolis Magazine analiza el diseño de la Estación Espacial Internacional, examinando cómo nuestras reglas convencionales de arquitectura quedan obsoletas en gravedad cero. Las paredes, los techos y los pisos se vuelven intercambiables, y la máxima de que "la forma sigue a la función" se lleva al extremo.
El año 2018 marcó los 20 años desde el inicio de la construcción de la Estación Espacial Internacional. El satélite está compuesto por 34 piezas independientes, cada una de las cuales fue transportada por un transbordador espacial o autopropulsada al espacio. Sin margen alguno para el error, los 13 años de construcción de la estación espacial representaron quizás una de las grandes historias de éxito del milenio, recibiendo la visita de 230 astronautas, cosmonautas y turistas espaciales a lo largo de las últimas dos décadas.

