
Carl Pruscha es un arquitecto singular. Sus obras se encuentran en Nueva York, Katmandú y Viena. Lejos entre sí, estas tres áreas geográficas influyeron profundamente en su perspectiva y trayectoria. En Estados Unidos, Pruscha proyectó obras visionarias y utópicas. Comenzó a enfrentarse al mundo real en Nepal, donde la ONU lo envió como consultor en 1964. En esta cultura ajena, el/la joven arquitecto/a creció ante el desafío. Además de complejas propuestas de desarrollo para el valle de Katmandú, creó edificios notables que combinan la tradición y el modernismo en estrecha armonía con su entorno natural y paisajístico.
En este libro, ensayos de Manjushree Thapa y Natalie Lettner, una memoria de Michael Sorkin, documentaciones fotográficas de Iwan Baan y Hertha Hurnaus, junto con portafolios de los proyectos de Pruscha, recorren su agitada vida y su extraordinaria obra.






