Valladolid es una población de poco menos de 50 mil habitantes, ubicada al oriente de Yucatán. Se encuentra justo a mitad de camino entre Cancún y Mérida, así como a unos 40 minutos de la zona arqueológica de Chichén-Itzá. En un principio los turistas que llegaban a ella lo hacían como escala en su tránsito por la península. No obstante, su gastronomía y sus edificios hicieron que dejara de ser un parador turístico involuntario para convertirse en un destino turístico en sí mismo.
A primera vista, el diseño de Dorte Mandrup para el Centro del mar de Wadden parece imitar el paisaje. Su baja altura, sus líneas horizontales y, sobre todo, su materialidad lo convierten en un edificio moderno en perfecta armonía con la naturaleza del lugar. Pero su conexión también engloba el patrimonio edificado de la comarca, más concretamente por su cubierta con paja, recolectada y secada cerca de la tierra. Esta es una técnica de construcción extremadamente tradicional e histórica, pero que rara vez se atribuye a los edificios contemporáneos. En este artículo rescataremos un poco de la historia de este material natural, sus características constructivas y algunos ejemplos de uso.
Hoy en día todo está “pintado” de verde. Se trata de envases ecológicos, tecnologías ecológicas, materiales ecológicos, automóviles ecológicos y, por supuesto, arquitectura ecológica. Una “ola verde”, impulsada por la crisis ambiental y energética a la que nos enfrentamos, con énfasis en el cambio climático y todas las consecuencias vinculadas al calentamiento global. Esta calamitosa situación la confirma la segunda parte del informeCambio Climático 2022: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y presentado en las últimas semanas. Revela que, si bien se observan esfuerzos de adaptación en todos los sectores, los avances implementados hasta el momento son muy bajos, ya que las acciones realizadas no son suficientes.
La política de Carbono Cero tiene como objetivo crear una especie de equilibrio ecológico para neutralizar la emisión de gases de efecto invernadero. Varios estudios reportan que el sector de la construcción civil es uno de los principales responsables del desequilibrio en el que nos encontramos actualmente, al fin y al cabo consume recursos naturales a escala gigantesca y sigue construyendo edificaciones que no colaboran con el mantenimiento del medio ambiente. Por lo tanto, buscar caminos hacia una arquitectura neutra en carbono se ha vuelto fundamental y uno de ellos es aprender de los maestros del pasado, como el arquitecto brasileño João Filgueiras Lima, conocido como Lelé.
Es crucial considerar el impacto ambiental futuro de todo lo que creamos. El cambio climático sigue ocupando un lugar destacado en la agenda global, y todas las industrias deben participar en el objetivo de alcanzar Carbono Cero. Una de las industrias más desafiantes es la construcción, que juega un papel vital en el proceso de descarbonización y se enfrenta constantemente a desafíos para volverse más verde. Por lo tanto, exige técnicas innovadoras y desarrollo de datos para encontrar procesos nuevos y sostenibles. Una solución es introducir y diseñar materiales más limpios y eficientes. Los ladrillos son un buen ejemplo, ya que se pueden utilizar en la construcción de edificios para garantizar un proceso circular y minimizar las emisiones de carbono, siendo un material extremadamente duradero que se puede producir con técnicas más sostenibles.
Imagen de termovisión infrarroja que muestra la falta de aislamiento térmico de una vivienda. Imagen de Ivan Smuk. Image vía Shutterstock
¿Cómo podríamos analizar el impacto ambiental que generan las edificaciones? ¿Qué estrategias podrían desarrollarse para mejorar la calidad de vida de las personas y lograr una relación en armonía con el medio ambiente? Año tras año, cada vez más interrogantes se suman a la lista de decisiones proyectuales de miles de arquitectos y arquitectas alrededor del mundo que buscan tomar medidas e implementar políticas que promuevan una mejora del desempeño ambiental de sus construcciones disminuyendo el consumo energético y de recursos como así también reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y la producción de desechos.
Un estudio reciente reveló que desde 2014, las olas de calor en los ecosistemas marinos se han convertido en “la nueva normalidad”. La crisis climática ya no se trata de hablar de futuro. Los eventos extremos son cada vez más comunes y se reflejan en las noticias diarias. Incluso puede parecer que los servidores públicos están siendo tomados por sorpresa, pero los científicos llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de apuntar al desarrollo sostenible.
Los buenos ejemplos son todavía pocos, pero existen. En la COP26, se publicó una guía completa con estrategias comprobadas para lograr el enfriamiento urbano.
La Alcaldía de Santiago de Cali, el Fondo Especial de Vivienda FEV y la Sociedad Colombiana de Arquitectos – Valle del Cauca (SCA Valle) llamaron a participar en un concurso público de anteproyecto que involucraba el diseño urbano, arquitectónico y paisajístico de un prototipo de vivienda social rural sostenible destinada al reasentamiento de todas aquellas familias que contaran con una vocación productiva.
A ubicarse en la ciudad de Cali, más precisamente en el Valle del Cauca, Colombia, el jurado decidió otorgar el primer lugar a la firma de arquitectura DARP – De Arquitectura y Paisaje + Ana Elvira Vélez.
Teresa Moller, José Cubilla, Solano Benítez & Gloria Cabral fueron honrados hoy con el Premio Global de Arquitectura Sostenible 2021, organizado por la Cité de l’Architecture et du Patrimoine, un organismo francés dedicado, entre otras cosas, a organizar eventos centrados en el patrimonio y la educación arquitectónica.
Ante una crisis climática sin precedentes, los techos verdes se consolidan cada vez más como una tendencia global de arquitectura, proporcionando múltiples beneficios sociales, económicos y medioambientales en zonas urbanas. Siguiendo el ejemplo de modelos pioneros como el de Copenhague, ciudades alrededor del mundo están reemplazando cubiertas grises por verdes bajo el anhelo de apuntar hacia un futuro más sustentable y saludable. Por lo tanto, se ha transformado en una operación recurrente en proyectos que buscan ser compatibles con los desafíos propios de la ciudad contemporánea.
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Fused filament fabrication for multi-kinematic-state climate responsive aperture. Image Cortesia de David Correa / Achim Menges
Si bien todavía estamos tratando de comprender las posibilidades y los límites de la impresión tridimensional y la fabricación aditiva, ya aparece un término más en nuestro vocabulario. La impresión 4D no es más que una tecnología de fabricación digital, la impresión 3D, que ahora incluye una nueva dimensión: la temporal. Esto significa que el material impreso, una vez finalizado, podrá modificarse, transformarse o moverse de forma autónoma debido a sus propiedades intrínsecas que responden a los estímulos ambientales.
El concepto fue popularizado por el investigador Skylar Tibbits, director del Laboratorio de Autoensamblaje del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en colaboración con Stratasys y Autodesk. La tecnología todavía es bastante nueva, pero se espera que se utilice en muchos campos, desde la construcción, la infraestructura, la industria automovilística y la aeronáutica e incluso para la atención médica, combinada con la bioimpresión.
Casa Collage / S+PS Architects. Image Cortesia de S+PS Architects
Las reformas y las adaptaciones de los espacios representan una parte significativa de los proyectos encargados a los estudios de arquitectura, y la reutilización de estructuras preexistentes no es una novedad. Las funciones y necesidades van cambiando con el correr del tiempo y, en consecuencia, se necesitan adaptar para satisfacer las nuevas demandas. Sin embargo, por más de que, en la mayoría de los casos, el mantenimiento de un edificio sea preferible desde el sentido económico y ecológico antes que su demolición y construcción nueva desde cero, la lógica de reutilizar un espacio no suele extenderse a sus partes constituyentes, que finalmente se convierten en escombros.
El pabellón virtual Build Better Now se abrió al público durante la COP26, mostrando diecisiete proyectos sostenibles que demuestran las oportunidades del entorno construido para abordar la crisis climática. La iniciativa, dirigida por el Green Building Council del Reino Unido, surge como un llamado global para la acción climática, destacando el compromiso de la industria de AEC con la práctica sostenible en un escenario mundial, particularmente desde que este año la COP26 dedicó un día a los edificios y ciudades.
Proyectado por las oficinas JPG.ARQ, MMBB Arquitectos y Ben-Avid, el Pabellón de Brasil en la Expo 2020 de Dubái ofrece una experiencia sensorial que pone en contacto a los visitantes de la exposición con los biomas y el patrimonio cultural de Brasil.
Las previsiones para el futuro son alarmantes. Al menos eso es lo que nos muestra el informe recientemente publicado del IPCC 2021, Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (organismo de la ONU). Según el documento, los cambios climáticos provocados por el ser humano son irrefutables y se agravarán en las próximas décadas si no se hacen esfuerzos para cambiar la situación, afirmando que en un futuro muy cercano se superará el calentamiento de 1,5ºC a 2ºC.
El mundo de los viajes es multifacético. Están los viajes diarios que uno realiza para ir al trabajo o la escuela, desplazándose a un lugar determinado durante la semana, generalmente dentro de los límites de una ciudad. También existen los viajes más largos, que generalmente implican subirse a un avión para visitar un lugar un poco más alejado de donde el viajero suele residir. Estos viajes se realizan con frecuencia con fines de negocios, pero para aquellos que tienen los medios para pagarlos, estos viajes se realizan con fines de aprendizaje y ocio, donde el viajero puede definirse como un “turista”.
El Día Mundial de la Arquitectura es celebrado el primer lunes de octubre cada año y fue establecido por la Union International des Architects (UIA) en 2005 para "recordarle al mundo la responsabilidad colectiva por el futuro de nuestro hábitat", coincidiendo con el Día Mundial del Hábitat de la ONU.
Este año ambas organizaciones han definido temas relacionados con la mejora de la calidad de vida y la reducción de los efectos de la crisis climática desarrollando acciones en las ciudades. Mientras que el tema del Día Mundial de la Arquitectura 2021 de la Unión Internacional de Arquitectos es "Un medio ambiente limpio para un mundo saludable", el Día Mundial del Hábitat de ONU Hábitat ha anunciado como tema "Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono".
"Si la industria del cemento fuera un país, sería el tercer mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, con cerca de 2.800 millones de toneladas, siendo solo superado por China y Estados Unidos". Esta declaración llama la atención dentro del reportaje de Lucy Rodgers para la BBC sobre la huella ecológica del hormigón. Con más de 4 mil millones de toneladas producidas cada año, el cemento representa alrededor del 8% de las emisiones globales de CO2 y es un elemento clave en la producción del hormigón, el producto más fabricado en el mundo. Para hacerse una idea, se produce aproximadamente media tonelada de cemento por persona en el mundo cada año, suficiente para construir 11.000 edificios similares al Empire State. Con estas impresionantes cifras, ¿existe alguna forma de reducir este impacto?