
Ayudar a una persona con problemas de visión a disfrutar de un paseo más seguro. Hacer que un vecino cesante se encargue de entregar el correo. Saber dónde y cómo deshacerse de los desechos difíciles de clasificar y cuál es el nivel de contaminación del aire. Todo esto utilizando aplicaciones de smartphone.
Ese tipo de información cobra mayor importancia si se tiene en cuenta las estimaciones de la ONU que señalan que en el año 2050 tres cuartos de la población mundial vivirá en zonas urbanas. Es por eso que, bajo la idea de que la tecnología puede ayudar a mejorar cualquier núcleo urbano en un espacio inteligente, la semana pasada se realizó en Barcelona la quinta versión del Smart City World Congress, una cumbre que reunió a más de medio millón de ciudades de los cinco continentes, 465 expositores, 400 exponentes y 14.000 asistentes.

