
Cada vez que converso con Germán lo hago sin una ruta a seguir. Nunca defino una pauta para la conversación. Esa es la gracia, no tengo preguntas hechas; conversamos y no más. O más bien, escucho y no más. Este día, como de costumbre, nos encontramos en su oficina al mediodía. Germán sabe sobre mi interés por la literatura y la arquitectura; me preguntó si yo había visto en el diario un material sobre Nicanor Parra. Le dije que soy muy malo para la noticias y que no leo diario ni veo televisión. Germán hizo señal de que entendía… “las noticias son lo que más te mata”, pero luego completó diciendo que una vez a la semana, quizás, es posible encontrar algo de bueno, como este texto sobre Parra. Conversamos varios minutos sobre literatura, sobre un esquema que había hecho su hijo sobre un libro de Todorov, y sobre otras cosas. Luego le propuse centrarnos en la fotografía y su relación con la arquitectura, el tema que, contra nuestra costumbre, ahora teníamos como determinado.



















