PAUL LINDER. ARQUITECTO Modernidad universal / Sincretismo local Muestra de gráfica arquitectónica
El Centro Cultural, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, el Sistema de Bibliotecas, el Archivo de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica del Perú presentan esta muestra conformada por planos, dibujos, fotografías, objetos y material documentario del arquitecto Paul Linder (1897-1968). Esta exposición tiene como objetivo valorar la arquitectura como un componente cultural, donde resulta indispensable conocer su actualidad y su historia. La muestra coincide con la celebración mundial del centenario de la escuela Bauhaus.
¿Dónde reside el proceso de mitificación de una obra en arquitectura? ¿Cuáles son la condiciones inherentemente ligadas al recurso de la memoria? Primeramente, la aparición de un valor intrínseco dentro de la propia arquitectura, tal que haga destacar el gusto por el edificio proyectado. A esto le acompañaría el factor histórico, los ecos de la propia época en la que se construye. Y si a todo ello le sumamos una demolición cargada de teatralidad y drama social, el edificio se convierte en algo más, pasando a formar parte del basto territorio mítico de la memoria. La ‘Pagoda’ de Miguel Fisac, la cual comenzó su construcción allá por 1965, fue derribada en unos pocos días en julio de 1999, teniendo treinta y pocos años en el momento de su demolición.
Cariñosamente conocida como la ‘Pagoda’ por los madrileños, evidenciando su similitud con las construcciones asiáticas, no gozaba de la misma estima por parte de los arquitectos de la época. En el ascenso y caída de los Laboratorios JORBA, nombre original del proyecto, convergen elementos puramente trágicos: denuncias movidas por conspiraciones religiosas, desidia por parte de las administraciones, negocios especulativos, celos profesionales y unos gobernantes incapaces de apreciar la calidad de una arquitectura que, a día de hoy, llega a convertirse en mito o mártir; objeto de una injusta destrucción.
La cultura más importante de la arquitectura moderna castellana, y del siglo XX, nació de la mano de Rafael Aburto [1913-2014] y sus coetáneos; de esa generación olvidada. Una generación de entreguerras, de trincheras no sólo en batalla, sino también arquitectónicas. Un compendio de arquitectos que tuvieron que afrontar, además de los estragos de la guerra civil española, un tradicionalismo inocuo; rodeados de profesionales que no habían leído, ni sabían, ni habían visto casi nada. La tradición era la que soportaba las cosas, en este caso la española. La propia guerra civil marcó un revés generacional en la profesión, como no podía ser de otra manera; pero no sólo en la correspondida a Rafael Aburto, sino también en las venideras.
La diferencia generacional pasaba por el único filtro de haber hecho la guerra. Oíza tenía dieciocho años cuando estalló la misma; Sota, Cabrero, Coderch, Aburto… fueron reclamados para la batalla, combatiendo en el bando nacional en su mayoría. Una vez finalizada la guerra, la imagen de España no recuerda la que tenía una vez que esta comenzó; y el pensamiento arquitectónico tampoco. Los arquitectos, de vuelta a la profesión en los años cuarenta, se encuentran con una tradición ya anticuada, prácticamente inservible; y también con una modernidad precaria, en la que no había densidad ni conocimiento. Es por ello que personajes como Aburto irrumpen, esos arquitectos de la generación de posguerra, asumiendo un papel de pioneros o, al menos, mostrando su empeño por romper con los lazos del academicismo y abrazar una modernidad propia.
El Líbano es el hogar de varias estructuras sobresalientes, influenciadas por siglos de estilos arquitectónicos. Sin embargo, uno de los proyectos más intrigantes en el país del Medio Oriente se encuentra en la ciudad norteña de Trípoli, una ciudad histórica con una gran riqueza cultural y una estructura habitada por romanos, cruzados, fenicios y otomanos. El Centro Internacional de Exposiciones Rachid Karami, diseñado por Oscar Niemeyer, refleja el lento deterioro desde la época de oro de Líbano a la depresión de posguerra. El emblemático sitio modernista del país ha sufrido después de años de abandono y, según se informa, requerirá más de 15 millones de dólares para ser restaurado.
Desde La Candelaria hasta Teusaquillo y Santa Fe, la arquitectura moderna de Bogotá no solo evidencia una aparición contrastante con el pasado histórico de las formas locales, sino que fue un llamado a pensar nuevas maneras de abordar la modernización del Estado colombiano hacia 1930.
Los sitios de la ciudad presentados son una excusa. Una invitación para recorrer la ciudad y conocer un patrimonio arquitectónico que es diferente, pero que también es parte del contexto urbano y de los ciudadanos de Colombia.
Esta guía no es un catálogo. Es una invitación abierta a todos para salir a caminar por la ciudad mientras comparten la historia de la arquitectura construida durante la segunda mitad del siglo XX.
Así se introduce la Guía de arquitectura moderna de Ciudad de Guatemala, con textos de Raúl Monterroso, Gemma Gil y fotografías de Andrés Asturias. Un proyecto editorial del Centro Cultural de España en Guatemala que aborda un análisis descriptivo de 35 inmuebles, estructurados en cinco recorridos distintos, con el ánimo no solo de sintetizar una serie de características físicas, sino de provocar una observación reflexiva, analítica y crítica sobre el entorno que nos rodea.
Como señala Raúl Monterroso, mientras nos comparte cinco de estos sitios que todo arquitecto debe conocer y visitar, el objetivo es acercar a la gente con los edificios del movimiento moderno en Guatemala. Una invitación a caminar por la ciudad e identificarse con un patrimonio edificado diferente, pero que también es parte del contexto urbano y conforma el paisaje. Conoce una parte más de la arquitectura moderna de Latinoamérica, a continuación.
Cuando el polvo se asentó después de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de Europa quedó con una escasez paralizante de viviendas. En Milán, se redactaron una serie de planes en respuesta a la crisis, estableciendo comunidades satélites para la ciudad del norte de Italia que albergarían entre 50,000 y 130,000 personas. La construcción de las primeras de estas comunidades comenzó en 1946, un año después del final del conflicto; diez años después, en 1956, la adopción del Il Piano Regolatore Generale -un nuevo plan maestro- sentó las bases para el desarrollo de la segunda comunidad, conocida como 'Gallaratese'. El sitio se dividió en partes (1 y 2), la última de las cuales era propiedad de Monte Amiata Società Mineraria per Azioni. Cuando el plan permitió el desarrollo privado de Gallaratese 2 a fines de 1967, la comisión para el proyecto se le otorgó a Studio Ayde y, en particular, a su socio Carlo Aymonino. Dos meses más tarde, Aymonino invitaría a Aldo Rossi a diseñar un edificio para el complejo y los dos italianos se dieron a la tarea de realizar sus respectivas visiones para la microcósmica comunidad ideal. [1]
Douglas Barnhard, el propietario de la empresa de decoración para el hogar Sourgrassbuilt, diseña y construye casas para pájaros. Construido con materiales reutilizados, sus diseños están inspirados en el movimiento moderno de mediados de siglo y rinden homenaje a artistas como Frank Lloyd Wright, Joseph Eichler y la Escuela Bauhaus en Alemania.
Dicen que uno no puede separar el arte del artista, o quizás en este caso, al artista del arquitecto. Posiblemente uno de los arquitectos más criticados del mundo, Le Corbusier suele ser descrito como un tipo frío y controlador. Representando su naturaleza más soñadora y humorística, la actual exhibición del Nasjonalmuseet titulada Le Corbusier by the Sea (Le Corbusier en el mar), ahonda en sus recuerdos de sus viajes veraniegos a lo largo de la costa suroeste francesa.
Montada en la Villa Stenersen, una de las sedes del Nasjonalmuseet, la exhibición muestra el trabajo de Le Corbusier como artista entre 1926 y 1936. La muestra no solo incluye 15 de sus pinturas reproducidas junto a una colección de dibujos y dos películas del registro personal de Le Corbusier.
En otro capítulo del proyecto Urban Geometry, el fotógrafo español Andrés Gallardo registra los colores, formas y la materialidad de la arquitectura de la posguerra en Berlín. El proyecto cuenta además con registros de arquitecturas modernas de Beijing, Seúl, Copenhague y Tallinn.
La escena arquitectónica de Uruguay siempre ha estado relegada ante otros países del vecindario: Brasil tiene una historia del movimiento moderno que rivaliza con sus pares europeos, mientras Chile cuenta un clima de innovación para la arquitectura sin paralelos hoy en día.
https://www.archdaily.cl/es/903057/las-olvidadas-obras-del-movimiento-moderno-en-uruguayKatherine Allen
La fotógrafa Stefanie Zoche de Haubitz-Zoche registró una serie de imágenes que evidencian el "modernismo híbrido" de las iglesias de Kerala, al sur de la India. Las imágenes -también disponibles en el sitio web de la artista- representan la mezcla de influencias modernistas y los elementos arquitectónicos locales, que definieron muchas iglesias indias luego de la independencia del país en 1947.
Como explica Zoche, el establecimiento de la iglesia india posterior a la independencia intentó diferenciarse del histórico estilo de construcción colonial y, por lo tanto, se inspiraron en las tendencias del movimiento moderno de Le Corbusier. Los edificios en la galería de Zoche a menudo muestran un "lenguaje formal efusivamente escultórico y un uso de color intenso" con símbolos cristianos "directamente transpuestos en un diseño de construcción tridimensional y monumental".
Desde los primeros experimentos llevados a cabo por el francés Joseph Niépce en 1793, y su prueba más exitosa en 1826, la fotografía se convirtió en un objeto de exploración y un recurso para registrar momentos vividos y lugares del mundo. Dentro del amplio espectro de la producción fotográfica a lo largo de la historia, la arquitectura ha desempeñado con frecuencia un papel destacado en los registros, ya sea desde la perspectiva de la fotografía como arte, documento o, como a menudo fue, un instrumento para la construcción cultural.
Con una gran autonomía como práctica y de debate particular dentro de este tema, la fotografía arquitectónica tiene la capacidad de reafirmar una serie de características expresivas de las obras retratadas, crear tensión en su relación con el entorno y proponer lecturas específicas o genéricas de edificios, entre otras posibilidades de investigación.
Hace mucho tiempo que la historia de las civilizaciones viene siendo contada y enseñada de forma lineal, con un sentido evolutivo en pos de una aprehensión facilitada por una didáctica más directa. A menudo se cuestionó este método de pensar y organizar la forma en que los eventos o manifestaciones culturales ocurrieron a lo largo del tiempo en las diversas partes del mundo, con especificidades que a menudo se dejan de lado en las grandes narrativas históricas producidas sobre todo en el ámbito occidental y europeo.
En toda la ciudad de Bruselas, la arquitectura de Victor Horta va desde lo inocuo hasta lo vanguardista. Si bien muchos de sus edificios se completaron con el estilo tradicional de Beaux Arts, son sus obras de Art Nouveau -la mayoría casas de la elite belga- las más reconocidas y queridas.
Emergiendo de la tradición de las artes decorativas, y de alguna manera anticipando la embestida del modernismo, los edificios Art Nouveau de Horta se erigieron durante una década fugaz, aproximadamente de 1893 a 1903.
Tribunales: sobre una teoría moderna se basa en el trabajo curatorial de Leslie Fernández y Óscar Concha desarrollado en el marco del proyecto Móvil, ciclo 2015 / 2016, en el que participaron artistas sonoros, plásticos y visuales, junto a fotógrafos y arquitectos. El libro se compone de conversaciones con los participantes de este ciclo, abordando su aproximación a la teoría moderna, y de ensayos teóricos que estructuran el texto en torno a tres áreas temáticas: urbanismo, diseño arquitectónico y restauración.