
A medida que el mundo es testigo de un éxodo sin precedentes de las zonas rurales a las urbanas, las ciudades se enfrentan a un desafío monumental: ¿cómo albergar a una población en constante crecimiento? Este fenómeno, caracterizado por un rápido crecimiento demográfico y una densidad cada vez mayor, ejerce presión sobre los recursos, la infraestructura y los servicios urbanos. Dado que los grandes problemas exigen soluciones aún mayores, se vuelve más necesario que nunca repensar las herramientas a nuestra disposición. En este contexto desafiante, el auge de tecnologías emergentes como el Internet de las cosas (IoT), el análisis de datos y la inteligencia artificial (IA) se presenta como una luz al final del túnel. Estas tecnologías, concebidas inicialmente para simplificar las tareas cotidianas y facilitar la comunicación, son instrumentos potenciales que permiten dar una respuesta eficaz a los retos urbanos contemporáneos.






















