Las ciudades con discapacidad son aquellas que presentan espacios y entornos que impiden o dificultan el acceso, la participación y la interacción de los ciudadanos, independientemente de cualquier pérdida o anomalía relacionada con su estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Invito a los lectores a, conmigo, cambiar el enfoque del abordaje de las discapacidades, trasladando a las ciudades y entornos construidos la incapacidad de atender de manera digna y eficaz la diversidad de habilidades y capacidades inherentes al ser humano.
Cada vez son más las disciplinas que se preocupan por el derecho a la vivienda. Ya sea en la arena de la arquitectura, el derecho, la economía, el urbanismo, la geografía o la ciencia política, distintas personas han buscado identificar los problemas para su cumplimiento, sobre todo en los ambientes urbanos cada vez más hostiles. Sin embargo, aunque todos hablamos del derecho a la vivienda no estamos hablando de lo mismo.
"Toda persona tiene el derecho a una vivienda digna y adecuada, que permita el libre desarrollo de una vida personal, familiar y comunitaria", señala la norma que pasó al borrador de la nueva Constitución de Chile a cargo de la Convención Constitucional - un órgano político de 155 miembros que tiene por misión redactar y aprobar la propuesta de un nuevo acuerdo de la República habilitado por el plebiscito de octubre de 2020 e impulsado tras las movilizaciones sociales ocurridas en el país durante octubre de 2019.
"La ciudad es conflicto, así como la sociedad es conflicto, pero qué conflictos se conforman y expresan en cada ciudad habla de cómo es cada una", dice la especialista en antropología urbana María Cristina Cravino cuando se refiere al derecho a la ciudad en América Latina. En un contexto creciente de ciudades con procesos de gentrificación, donde los altos precios de suelo y vivienda expulsan a los residentes populares, el nuevo Barrio Maestranza Ukamau propone un interesante ejemplo que tiene mucho para contar sobre posibles caminos para el acceso a la vivienda de interés público en Santiago de Chile.
El proyecto ubicado en los terrenos de la antigua Maestranza de Ferrocarriles San Eugenio, al centro, entre las calles Santiago Watt y Exposición de la comuna Estación Central, no sólo fue diseñado por el arquitecto Fernando Castillo Velasco en sus últimos años de vida y continuado por su hijo Cristián Castillo junto a Elías Becerra y Pamela González, sino por la comunidad de familias organizada en las asambleas del Movimiento Social y Popular Ukamau, donde deliberaron y discutieron paso a paso sus próximas viviendas. Son casi 3 hectáreas de superficie, 424 departamentos.
Un proyecto arquitectónico concebido desde el sistema neoliberal sólo puede ser hostil. Eso dice el padre Júlio Lancellotti, figura activa en las acciones de apoyo a las personas sin hogar en São Paulo. Su trabajo al frente de la Pastoral do Povo da Rua ha recibido merecidamente la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales, además de ser difundido con frecuencia en sus propias redes sociales, llamando la atención del público y de las autoridades sobre temas urgentes de desigualdad, la invisibilidad de los más vulnerables y la hostilidad de nuestras arquitecturas y espacios públicos.
Al atravesar un espacio, un cuerpo lleva consigo muchos significados. La lectura que se traduce de ese diálogo entre la persona y la arquitectura, junto con las sensaciones que se originan en él, demuestran gran parte de la desigualdad social y las estructuras violentas intrínsecas en el imaginario occidental que privilegia un mismo patrón: el hombre blanco. El compromiso de Erica Malunguinho es justamente encontrar un lugar de reequilibrio en el que sea posible lograr una alternancia de poder, en raza y género.
Contrario al imaginario popular, es imposible el divorcio entre el derecho y el urbanismo. Ambas disciplinas han servido como instrumento para instaurar las rampantes desigualdades en las que habitamos. Uno a través de la administración de la fuerza estatal, el otro a través de la acumulación del poder territorial. Pero en ambos también pueden encontrarse las claves para tener ciudades más equitativas. La única posibilidad de construir un verdadero derecho a la ciudad es a través de un diálogo interdisciplinario, sobre todo ahora que hay una propuesta de reforma para reconocer ese derecho en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Este artículo es una apuesta de espacio para escucharnos entre quienes nos dedicamos al derecho, la arquitectura y al urbanismo.
La planificación urbana es un medio importante para reducir la desigualdad y promover la equidad en una ciudad. En Brasil, la priorización de estos objetivos es aún más evidente dada no solo la profunda desigualdad social en la nación en su conjunto, sino también la evidente desigualdad en el acceso a oportunidades, infraestructura y servicios urbanos, lo que puede traducirse en un verdadero acceso a la ciudad.
Sin embargo, aunque muchos creen que la desigualdad urbana es el resultado de un escenario donde las ciudades no se planificaron, prácticamente fruto del azar, la realidad es que la planificación urbana, históricamente y hasta la actualidad, ha contribuido a agravar las desigualdades en lugar de mitigarlas.
¿Que va a ocurrir aquí? (O que vai acontecer aquí?) es un nuevo documental de Left Hand Rotation en colaboración con Stop Despejos y Habita sobre las luchas por la vivienda en Lisboa, ciudad en la que los alquileres han aumentado un 50 % en los últimos 3 años y que se ha convertido en la principal ciudad europea en inversión de fondos inmobiliarios.
15 M en Barcelona. Image vía Fotomovimiento [Flickr] bajo licencia CC BY-NC 3.0
En los últimos años hemos presenciado el comienzo de una nueva forma de gobernanza urbana tras las múltiples protestas que han ocurrido en Europa, como es el caso del movimiento 15M en España (2011) y más recientemente en Francia, el llamado Nuit Debout ; es así como nuevas estrategias en torno a nuevas formas de democracia y tecnologías participativas han visto la luz.
Estamos en un momento donde los ciudadanos están luchando por y con la ciudad: se han apropiado y apoderado de sus plazas, calles y museos, como ha ocurrido en Madrid. Han transformando el espacio público en un espacio despolitizado y mediador de una reconfiguración social y urbana que promueve a su vez una democracia participativa y reclama con estas acciones el “derecho a la ciudad”.
Sin embargo, cabe preguntarse: ¿estas acciones colectivas realmente inciden en la transformación de la ciudad? ¿Estamos transitando a una sociedad en donde su ciudadanía participa de forma activa en su desarrollo, involucrándose en buscar nuevas alternativas para la construcción de las ciudades? De ser así, ¿cuál y cómo es el futuro de los profesionales de la arquitectura y el urbanismo?