El Día Mundial de la Arquitectura es celebrado el primer lunes de octubre cada año y fue establecido por la Union International des Architects (UIA) en 2005 para "recordarle al mundo la responsabilidad colectiva por el futuro de nuestro hábitat", coincidiendo con el Día Mundial del Hábitat de la ONU.
Este año ambas organizaciones han definido temas relacionados con la mejora de la calidad de vida y la reducción de los efectos de la crisis climática desarrollando acciones en las ciudades. Mientras que el tema del Día Mundial de la Arquitectura 2021 de la Unión Internacional de Arquitectos es "Un medio ambiente limpio para un mundo saludable", el Día Mundial del Hábitat de ONU Hábitat ha anunciado como tema "Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono".
En la campaña en evolución para combatir el cambio climático, las soluciones grandes y audaces son cada vez más fáciles de encontrar, desde la conceptual "ciudad inteligente del agua" y la visión del ecologista Allan Savory para enverdecer los desiertos del mundo hasta el plan del alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, de convertir en parte de Governors Island. en un "laboratorio viviente" para la investigación climática. La restauración del arrecife de ostras se está produciendo en casi todos los cruces críticos a lo largo de la costa este, desde Florida hasta Maine. Estos son esfuerzos valiosos y, sin embargo, cuando se consideran colectivamente, la responsabilidad de resolver nuestra crisis climática se deja en gran parte a los gobiernos municipales y los actores privados, lo que hace que la mayoría de las soluciones sean parciales, en el mejor de los casos. El éxito de un enfoque tiene poca o ninguna correlación con el de otro. Pero, ¿qué sucede cuando todas las soluciones relacionadas se pueden aplicar dentro de un ecosistema único y controlado cuando el ambientalismo y el urbanismo no están reñidos, sino que funcionan en conjunto? Entra la ciudad experimental.
https://www.archdaily.cl/es/969411/repensar-el-papel-de-las-ciudades-experimentales-en-la-lucha-contra-el-cambio-climaticoJustin R. Wolf
Desde el acuerdo de París de 2015, la mitigación del cambio climático se ha establecido como un objetivo común que abarca todo el mundo; sin embargo, tanto los impactos de la crisis climática como las acciones que se están tomando actualmente varían ampliamente en todo el mundo. Por el momento, las ciudades más destacadas están superando a los gobiernos a la hora de abordar la crisis climática y promover una transición verde, pero sus acciones se ven contrarrestadas por la inacción y un aumento de las emisiones de carbono en otros lugares. Además, las vulnerabilidades y la capacidad de adaptación a diferentes niveles de alteraciones climáticas varían de un país a otro. Al discutir las desigualdades ambientales a través de la lente de los riesgos climáticos y las acciones de mitigación, a continuación se destaca la necesidad de un esfuerzo global coordinado y transdisciplinario para abordar la crisis climática.
Cortesía de Trent Basin, Nottingham, UK. Blueprint Regeneration, Martine Hamilton Knight
Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que un aumento global de temperatura de 1,5ºC (2,7ºF) es esencialmente inevitable en las próximas décadas. La cuestión que se plantea ahora es si el mundo puede evitar un calentamiento mayor y más destructivo de 2°C (3,6°F) o, peor aún, de 3°C (5,4°F), que es hacia donde apuntamos hoy según el IPCC. El informe también nos informa de que para limitar el aumento de la temperatura global a sólo 1,5ºC, no podremos superar, en ningún caso, la cuota de 420 gigatoneladas de emisiones de gases de efecto invernadero. Resulta que, según los cálculos, si mantenemos nuestro actual ritmo de emisiones, alcanzaremos fácilmente este objetivo en el año 2030. Esto significa que tenemos que eliminar urgentemente el uso de combustibles fósiles e invertir ampliamente en la construcción de plantas de energía renovable para alimentar nuestros vehículos, hogares y ciudades.
Las prolongadas olas de calor han sido cada vez más comunes en los últimos años y las ciudades están ideando varias estrategias para combatir el efecto de isla de calor urbano. Este verano, Sídney experimentó temperaturas abrasadoras de hasta 50 grados centígrados por lo que, recientemente, las autoridades prohibieron los techos oscuros en las viviendas nuevas y ordenaron buscar alternativas de colores más claros para reflejar la radiación solar. En Europa, Atenas ha tomado el ejemplo de Miami y ha contratado a un Director de Calor, encargado de encontrar estrategias para hacer frente a las olas de calor y los incendios forestales que llevaron a una gran cantidad de residentes a abandonar la capital.
via Shutterstock por ArboursAbroad. Vista aérea del incendio forestal de Almeda en el sur de Oregon
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el organismo de la ONU que revisa la ciencia relacionada con el cambio climático, ha publicado recientemente un informe completo que documenta el alcance del calentamiento global. El documento proporciona nuevas estimaciones de tiempo para cruzar el umbral de 1,5 grados Celsius, instando a que se tomen medidas inmediatas y a gran escala para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Tras la publicación del informe, UK Architects Declare ha emitido una declaración en la que invita a los responsables de la toma de decisiones a un diálogo sobre cómo abordar colectivamente la crisis climática y, al mismo tiempo, pide a los profesionales del diseño que reevalúen su práctica para apoyar un cambio significativo.
El clima ha cambiado y estamos lidiando con sus consecuencias: altas temperaturas, inundaciones, sequías y mucho más. Mientras el mundo busca (o intenta buscar) nuevas formas de mitigar la crisis, la industria de la arquitectura y la construcción se encuentra en una posición particularmente importante y nuestras elecciones pueden generar un impacto real. Algunas de estas opciones pueden incluir productos innovadores que ofrecen soluciones reales a problemas complejos, como el enfriamiento de las temperaturas en ciudades muy densas.
https://www.archdaily.cl/es/966780/la-pintura-blanca-podria-enfriar-nuestras-ciudades-en-calentamientoDaniela Porto
Cuando pensamos en los fenómenos migratorios, pensamos en el movimiento, en el flujo de personas que se mueven sobre la superficie de la Tierra en busca de pastos más verdes y una vida mejor para sus familias. Pero la migración también nos hace pensar en conflictos y amenazas, en hambre y desesperación en busca de supervivencia. Históricamente, la guerra ha sido una de las principales razones por las que las personas emigran y la razón por la que hay refugiados. La inestabilidad, la falta de seguridad y perspectiva en países como Siria, Irak y la República de África Central han hecho que en los últimos años millones de personas hayan tenido que huir de sus hogares, lanzándose en una búsqueda desesperada de refugio más allá de las fronteras de su tierra natal. Además, también están aquellos que se ven obligados a migrar a otros países debido a las consecuencias del cambio climático en la Tierra; este fenómeno al que nos referimos como “migración climática”.
Uno de los aspectos más desafiantes de este cambio será satisfacer las crecientes demandas de enfriamiento de una manera ecológica. El enfriamiento es innatamente más difícil que el calentamiento: cualquier forma de energía puede convertirse en calor, y nuestros cuerpos y máquinas generan calor de forma natural incluso en ausencia de sistemas de calefacción activos. El enfriamiento no se beneficia igualmente de la generación espontánea, lo que a menudo hace que su implementación sea más difícil, más costosa o menos eficiente. El calentamiento global y sus efectos tangibles solo exacerban esta realidad, intensificando una demanda acelerada de sistemas de refrigeración artificial. En su forma actual, muchos de estos sistemas requieren grandes cantidades de electricidad y dependen en gran medida de los combustibles fósiles para funcionar. El sector de la construcción debe encontrar maneras de satisfacer la creciente demanda de refrigeración, eludiendo simultáneamente estos efectos insostenibles.
https://www.archdaily.cl/es/956540/enfriar-los-interiores-sera-el-desafio-arquitectonico-del-futuroLilly Cao
A principios de este mes, la ciudad de Miami publicó una versión preliminar de su plan integral para combatir los efectos del cambio climático. El llamado Stormwater Master Plan (SWMP) se implementará para aliviar la amenaza de inundaciones en toda la ciudad, mejorar la calidad del agua en la Bahía de Biscayne y fortalecer su costa contra marejadas ciclónicas más fuertes y frecuentes durante los próximos 40 años, en un costo total estimado de $ 3.8 mil millones de dólares.
Bryggervangen y Sankt Kjelds Square en Copenhague. Imagen cortesía de SLA
Para este mes, The Dirt y el autor Jared Green comparten con nosotros un estudio sobre las islas de calor urbanas, que explora nuevos enfoques diseñados para reducir sus temperaturas y ayudar a las comunidades a adaptarse a un mundo más cálido, en tres ciudades: Nueva York, Copenhague y Abu Dhabi.
https://www.archdaily.cl/es/964018/las-islas-de-calor-urbano-son-cada-vez-mas-peligrosas-pero-los-arquitectos-y-urbanistas-tienen-solucionesJared Green
João Goulart elevado, el "Minhocão", en São Paulo. Foto: iStock por GettyImages
¿Están las ciudades brasileñas preparadas para adaptarse al cambio climático? Motivados por esta pregunta, los científicos de la Universidad de São Paulo (USP) crearon un índice que mide el potencial de adaptación de nuestros centros urbanos a los impactos del cambio climático. El índice, denominado Índice de Adaptación Urbana (UAI) se describe en un artículo publicado en la edición de mayo de la revista científica “Climatic Change”.
Desarrollada por investigadores del proyecto CiAdapta, que estudia las interacciones entre las transiciones climáticas, las ciudades y los procesos de toma de decisiones, la AUI busca evaluar la presencia o ausencia de marcos legales y regulatorios para apoyar las intervenciones urbanas vinculadas a la adaptación climática.
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‘Carbon to Rock’ en la Biennale Architettura 2021. Fotografías: Raul Betti y Adolfo Guiard Torre-Marín. Image Cortesía de Igneous Tectonics
Las condiciones climáticas están cambiando en todo el mundo, y con temperaturas más extremas y recursos cada vez más limitados, las soluciones arquitectónicas en torno a los materiales deben revisarse.
'Carbon to Rock' es una instalación de IGNEOUS TECTONICS (Cristina Parreño y Sergio Araya) presentada en la Bienal de Venecia 2021 donde propone a la roca volcánica como un nuevo material resiliente para mitigar el calentamiento global.
Plaza Estacional, Caracas. Gabriel Visconti Stopello AGA estudio. Fotografía: José Bastidas.. Image Cortesía de Jeannette Sordi
En nuestras ciudades, frente a los actuales y acentuados desafíos globales en los que nos encontramos -crisis ambiental, crisis sanitaria y crisis económica-, hay una pregunta clave sobre la que deberíamos trabajar urgentemente: ¿Cómo preparar a los sectores más vulnerables?
Es que los datos no son alentadores, al mismo tiempo que las poblaciones urbanas crecen a ritmos históricos producto de los grandes flujos demográficos en busca de mejores futuros, nos encontramos con que las ciudades, grandes consumidoras de energía y productoras de emisiones, tienen otra particularidad: 3 de cada 5 corren un alto riesgo de sufrir un desastre natural.
Dos años atrás, Nathaniel Rich publica Losing Earth(Perdiendo la Tierra), un relato enfocado en la década de los ochenta que estudia las oportunidades perdidas y las ocasiones desaprovechadas para abordar de manera real el problema climático en el pasado. Entre 1979 y 1989, si bien se había logrado un milagroso consenso político en torno a la temática ambiental y la predisposición general para producir un cambio real era positiva, el impulso fue desaprovechado y la problemática volvió a entrar en un impasse que ya lleva más de tres décadas sin avanzar. Aunque no es explícitamente una secuela, el nuevo libro de Rich, Second Nature: Scenes From a World Remade, es una especie de consecuencia directa del fracaso político abordado en el primer libro.
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge bajo el título "When It Comes to Climate Change, Traditional Practice Is Broken."
Los diagnósticos sobre diseño sostenible en Estados Unidos se presentan, para muchos, como una especie de test de Rorschach. Por un lado, pareciera que el sector de la construcción avanza con pasos firmes hacia objetivos de emisiones de carbono nulas, pero por el otro, pareciera que la disciplina evoluciona con demasiada lentitud, sin lograr alcanzar los objetivos clave mientras el reloj ecológico sigue avanzando sin detenerse. La verdad desconcertante de todo esto es que ambas perspectivas son aparentemente ciertas. En las últimas décadas, el sector se ha vuelto mucho más eficiente desde el punto de vista energético. Hemos aumentado el número de edificios aplanando la curva energética y el costo de las energías renovables sigue bajando. Pero se necesita mucho más, y mucho más rápido. También, todavía siguen existiendo enormes obstáculos. Sin una red renovable y códigos energéticos estrictos, es difícil ver cómo podremos descarbonizar completamente el sector de la construcción incluso en 20 años, y mucho menos en el plazo sugerido por los científicos del clima. Es el clásico escenario de buenas y malas noticias (o viceversa, según el estado de ánimo).