
La heladería funciona como un ejercicio de branding a través del juego en espacios comerciales y de retail, un pequeño gesto arquitectónico diseñado para atraer a las personas desde la calle o al cruzar el parque. Desde densos centros urbanos hasta tranquilas localidades costeras, los equipos de diseño recurren una y otra vez al color, la materialidad y la curiosidad infantil como herramientas fundamentales para estos espacios. Esta coherencia parece persistir independientemente del clima, la cultura o el contexto, lo que demuestra que los hilos conductores del diseño se conectan a través de la experiencia y el placer.







