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Arquitectos: Estudio Planta


Más de la mitad de la población mundial reside en áreas urbanas, con más de 4 mil millones de personas dependiendo de las ciudades como su entorno principal. Según el último informe de poblaciones en ciudades de las Naciones Unidas, se espera que este número continúe aumentando en los próximos 50 años, lo que lleva a las ciudades de todo el mundo a esforzarse por encontrar mejores formas de acomodar a su creciente población mientras realizan la transición a prácticas urbanas más sostenibles. Para resaltar esta responsabilidad, las Naciones Unidas han declarado el 11 de julio como el Día Mundial de la Población.
Bajo la temática de este año, "Para no dejar a nadie atrás, contar a todos", la ONU también tiene como objetivo llamar la atención sobre la importancia de la recolección de datos para reflejar la diversidad social. El crecimiento de las ciudades del mundo es parte de esta ecuación como una medida importante para comprender las tendencias globales de población. La siguiente lista presenta las 20 ciudades más grandes del mundo en 2024, clasificadas por el tamaño de la población de sus áreas metropolitanas. Comparando los resultados con ediciones anteriores, las únicas ciudades que redujeron su tamaño son las dos ciudades de Japón, Tokio y Osaka. Las tasas de crecimiento más altas se pueden observar en las mega-ciudades africanas, Kinshasa y Lagos, mientras que China continúa siendo el país más presente en la lista, con 5 metrópolis presentes en el top 20: Shanghái, Beijing, Chongqing, Tianjin y Guangzhou.


La ciudad de Buenos Aires es extensa en su superficie y posee un entramado urbano heterogéneo y variable en escalas. Gran parte de los barrios residenciales están conformados por un tejido de usos mixtos, donde las construcciones predominantes de hace varias décadas son la llamada "casa chorizo" y las viviendas de propiedad horizontal, comúnmente denominadas PH. Resulta interesante revisar cómo, a través de los años, estas construcciones han sido modificadas debido a los cambios en las normativas de edificación, que permitieron la creación de nuevas tipologías, respondiendo mayormente a nuevas formas de habitar dentro de la ciudad. La renovación de estas construcciones, muchas de ellas destinadas al uso residencial, también ha sido una respuesta consciente para evitar la sobreedificación en una ciudad ya densamente poblada. Si bien este tipo de proyectos son una práctica recurrente en Buenos Aires desde hace varios años, muchos jóvenes arquitectos de nuevas generaciones adoptan estos desafíos, generando así una tendencia que parece no tener fin y donde encontramos nuevas soluciones en cada remodelación.




Hacia el año 1949, la ciudad de Buenos Aires encabezaba la construcción del Sexto Panteón en el barrio de Chacarita. De carácter monumental y estilo brutalista, esta necrópolis subterránea resultó ser la primera y mayor experimentación de arquitectura moderna en el ámbito funerario. Diseñada por Ítala Fulvia Villa, una de las primeras arquitectas argentinas y planeadoras urbanas, y además pionera del modernismo sudamericano, junto a su equipo conformado por Leila Cornell, Raquel S. de Días, Gunter Ernest, Carlos A. Gabutti, Ludovico Koppman y Clorindo Testa, esta obra fue investigada por Léa Namer quien desarrolló un profundo trabajo de estudio y análisis reflexionando sobre el legado de una utopía moderna y de una feminista relectura de la historia.



Frente a las diferentes topografías y condiciones naturales presentes a lo largo del territorio argentino, las obras de Luciano Kruk proponen una arquitectura que trabaja en unidad con el entorno, el paisaje y la naturaleza donde se insertan, ya sea inmersas en un bosque, sobre un terreno en desnivel o una llanura rural, entre otras geografías. Teniendo al hormigón como material principal en la mayoría de sus trabajos, su intención se centra en potenciar la relación del interior de la arquitectura con el exterior.