Crisis, crisis, crisis... ¿y adivinen qué? Más crisis. Cada vez que escuchamos esa palabra, todo parece más desalentador. Pero esta es la cuestión: con cada desafío viene una oportunidad. Desde la escasez de viviendas asequibles hasta la recesión económica y la emergencia climática, siempre hay un nuevo desafío que abre la puerta a nuevas posibilidades. Pero la verdad es que ninguno de estos son hechos aislados; todos están interconectados de alguna manera, formando diferentes facetas de la misma historia. Quizás una de las menos mencionadas, particularmente cuando se trata del entorno construido, es la crisis alimentaria global, que está creciendo (casi) silenciosamente, esperando ocupar un lugar central. Plantea varios desafíos para la producción futura de alimentos, especialmente en las ciudades.
https://www.archdaily.cl/es/1021852/produccion-de-alimentos-centrada-en-el-futuro-integrando-agricultura-de-alta-tecnologia-en-las-ciudadesEnrique Tovar
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que más de la décima parte de la población mundial, aproximadamente 800 millones de personas, practican la agricultura urbana en todo el mundo. En los Estados Unidos, millones de ciudadanos carecen de acceso a supermercados. Los agricultores urbanos desempeñan aquí un papel crucial en la solución de los problemas de seguridad alimentaria en las ciudades.
Históricamente, la distancia entre las zonas rurales y urbanas nunca ha sido mayor, lo que hace que las fuentes de alimentos rurales tradicionales sean considerablemente inaccesibles. Las ciudades se desarrollaban alrededor de mercados centralizados que llevaban productos de las tierras de cultivo a los centros urbanos. Hoy en día, la agricultura urbana está revitalizando esta conexión entre los habitantes de la ciudad y los productos agrícolas.
El 30 de noviembre de 2023 comienza la cumbre climática COP28 de la ONU en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. El nombre significa Conferencia de las Partes bajo la UNFCCC y simboliza la reunión anual de los gobiernos mundiales con el propósito de establecer estrategias para limitar el alcance del cambio climático y sus efectos adversos. La cumbre del año pasado concluyó con varias medidas importantes, incluida la promesa de un fondo global destinado a brindar ayuda financiera a los países en desarrollo afectados por desastres climáticos.
El objetivo principal de la COP es reforzar los compromisos del Acuerdo de París, firmado en 2015, que busca mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados centígrados. Dado que la industria de la construcción representa el 39% de las emisiones globales, la arquitectura juega un papel importante para ayudar a reducir nuestra huella de carbono, lo que hace de la COP28 un evento crucial para los arquitectos.
La campaña “Green Obsession” lanzada por Stefano Boeri Architetti ha sido declarada ganadora de los SDG Action Awards, el reconocimiento más importante a proyectos que apoyan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Como parte de la Campaña de Acción de los SDG, las Naciones Unidas se propusieron premiar iniciativas que "movilizan, inspiran y conectan comunidades para promover un cambio positivo". La iniciativa ganadora tiene como objetivo mejorar la relación entre la naturaleza y el diseño mediante la implementación de los principios de la forestación urbana. "Green Obsession" representa una serie de conferencias, programas públicos y un libro titulado “Green Obsession: Trees Towards Cities, Humans Towards Forests”, publicado en 2021 y respaldado por la Fundación Graham.
En una era de globalización sin precedentes, nuestras cadenas de suministro de alimentos — las instituciones y los mecanismos involucrados en la producción y distribución de alimentos — se han vuelto más largas. Tanto es así que apenas se perciben como cadenas o sistemas. Se han integrado en nuestras vidas y en nuestras ciudades, y han transformado nuestras relaciones con la comida. Y, sin embargo, esas cadenas de suministro de alimentos muy largas están implicadas en algunos de nuestros problemas globales más apremiantes, desde la seguridad alimentaria y el desperdicio hasta la biodiversidad y el cambio climático. Estas cadenas de suministro de alimentos han llegado a su estado actual, a su longitud actual, durante décadas, o quizás siglos, a través de todo tipo de procesos políticos, sociales, culturales y económicos, y llevan consigo una variedad de cargas: vagas relaciones productor-consumidor, y una serie de externalidades ambientales negativas, entre muchas otras.
En nuestro contexto actual de crisis ecológica, calentamiento global, pérdida de biodiversidad, crecimiento de la población humana y expansión urbana, debemos repensar la forma en que construimos y vivimos en nuestra ciudad. Hemos observado las consecuencias de la planificación y construcción urbana descontrolada impulsada únicamente por una visión capitalista y productivista de la ciudad, empaquetando a la mayor cantidad de humanos posible en las construcciones más baratas disponibles, sin consideración por el impacto en nuestro planeta, nuestros compañeros animales y plantas, y nuestro propio bienestar. Las junglas de concreto que hemos estado construyendo durante el siglo pasado han demostrado estar alterando nuestro clima (calentamiento global, efecto de isla de calor local), nuestros ecosistemas (pérdida de biodiversidad y disminución de la población de animales y plantas) y nuestra economía (el alimento y la industria de productos ha sido desplazada lejos, reemplazada por la única industria de servicios, y la generación de la enorme cantidad de residuos en la ciudad).
A medida que la población sigue migrando de las zonas rurales a las urbanas, el espacio es cada vez más escaso. Muchos asentamientos están cada vez más congestionados, escasean las viviendas adecuadas y asequibles y los sistemas de transporte se esfuerzan por intentar dar servicio a sus respectivos residentes. Pero por mucho que se hable de urbanización en relación con las personas, a veces también es necesario hablar de los animales que acompañan a esas personas: el ganado urbano, que desempeña un papel clave en la provisión de sustento a nivel individual, además de convertirse en una vía para el comercio comunal.
Como una propuesta de diseño para la nueva sede de la empresa Soprema en Estrasburgo, Francia, los arquitectos de Vincent Callebaut Architectures han proyectado una utopía ecológica de 8.225 metros cuadrados. El edificio, llamado Semaphore, se describe en el programa como una "oficina flexible y verde para compañeros de trabajo nómades" y está enfocado en la agricultura urbana y el bienestar de los empleados.
Como edificio eco-futurista, Semaphore se inspira en la biomimética con el fin de ser un hito de inspiración, además de comportarse como referente de toda la gama de productos de aislamiento, impermeabilización y ecologización de Soprema. El diseño es un prototipo ecológico de la ciudad verde del futuro, que busca lograr una simbiosis entre seres humanos y naturaleza.
En entornos urbanos cada vez más densos, existe un nuevo interés en los espacios infrautilizados como oportunidades para un mayor desarrollo. Los techos, que representan hasta el 25% de la superficie terrestre de las ciudades, se encuentran entre los recursos espaciales más interesantes. Desde la infraestructura sostenible y la agricultura urbana hasta los espacios sociales y los lugares culturales, este artículo analiza el potencial de crear una ciudad de múltiples capas a través de la activación de tejados urbanos.
Hotel Guizhou Mountain Forest / Stefano Boeri Architetti. Imagen cortesía de Stefano Boeri Architetti
Cuando nos vimos en la obligación de estar en confinamiento en casa debido a la política de cuarentena auto infligida de la pandemia global por el COVID-19, probablemente se pasó una gran cantidad de tiempo mirando por la ventana. A veces, cuando estamos con cansancio por el trabajo y la vida cotidianos, solo deseamos tener una escapada rápida a los océanos y los bosques, en algún lugar cercano al verde natural.
Si lo piensas bien, la mayoría de los alimentos que vemos en nuestro plato tienen una historia marcada por un largo viaje que no podemos describir. Robyn Shotwell Metcalfe, en su libro Food Routes: Growing Bananas in Iceland and Other Tales from the Logistics of Eating (2019), cita como ejemplo la ruta improbable del pescado que se captura en Nueva Inglaterra, se exporta a Japón y luego vuelve como el sushi, revelando una gran y compleja red invisible a los ojos de quienes compran la bandeja de comida japonesa en el mercado de la esquina.
Este artículo se publicó originalmente el 20 de julio de 2018. Para leer sobre otros proyectos arquitectónicos icónicos, visita nuestra sección Clásicos de la arquitectura.
El Parque Ibirapuera es un hito en la ciudad de São Paulo y en la arquitectura moderna brasileña. Con un conjunto de cinco edificios culturales conectados por una marquesina ligera y sinuosa, el proyecto concebido por el arquitecto Oscar Niemeyer en armonía con el paisajismo, es como una poesía flotando en el tejido urbano de São Paulo.
Con un proyecto encargado en 1951 por el gobernador Lucas Nogueira Garcez, responsable de instituir un comité idealizador compuesto por representantes de los poderes público y privado en las celebraciones del IV Centenario de la ciudad de São Paulo, se decidió que el parque se convertiría en un hito para la capital, sirviendo como una importante clave cultural y de ocio. La idea, que ya había sido discutida previamente por Ciccillo Matarazzo, permitió la idealización de una propuesta que albergaba un conjunto de edificios culturales y artísticos.
Las construcciones y estructuras destinadas al cultivo de plantas -como los invernaderos, invernáculos y orquidearios- son fundamentalmente espacios arquitectónicos que habilitan el control y la manipulación de factores ambientales como la temperatura y la humedad, permitiendo adaptar estos parámetros a los requerimientos específicos de las especies alojadas -ya sea para su cultivo, su preservación o su exposición-. Los diseños suelen variar según el uso y la ubicación geográfica de la estructura, influyendo cuestiones tales como el clima propio del lugar, la altura de las especies a alojar, los requerimientos de ventilación, o consideraciones como si la construcción será temporal o permanente –pudiendo configurarse como sistemas de partes montables y desmontables-. Sin embargo, hay algunos parámetros comunes que atraviesan a este tipo de construcciones. Generalmente, tienden a seguir una línea similar en cuanto a materialidad y organización: para aprovechar los efectos de la radiación solar, los invernaderos se materializan mediante cubiertas y cerramientos exteriores translúcidos –vidrio o plástico- y se estructuran a través de sistemas livianos de piezas que permitan grandes luces, pudiendo ser de hierro, madera, bambú, etcétera.
Framlab, un estudio de innovación con sede en Bergen y Nueva York, creó Glasir, un sistema comunitario para la agricultura urbana. La estructura modular propuesta se basa en sistemas de crecimiento aeropónico para proporcionar productos locales.
Los Países Bajos son el segundo mayor exportador mundial de productos agrícolas. Esto es notable cuando se considera que el único país que lo sobrepasa es Estados Unidos, que es 237 veces más grande en superficie terrestre. Sin embargo, los Países Bajos exportaron casi $ 100 mil millones en productos agrícolas solo el 2017, así como $ 10 mil millones en productos relacionados con la agricultura. El secreto del éxito de los Países Bajos radica en el uso de la innovación arquitectónica para reimaginar cómo puede ser un paisaje agrícola.
Los jardines y huertas interiores pueden entregar importantes beneficios a la vida cotidiana, desde una mejor estética y salud hasta una mayor productividad. Investigaciones han demostrado que las plantas de interior ayudan a eliminar los contaminantes presentes en el aire, llamados compuestos orgánicos volátiles (COV), que emanan de adhesivos, muebles, ropa y solventes, y que pueden causar distintas enfermedades. También aumentan las percepciones subjetivas de concentración y satisfacción, así como las medidas objetivas de la productividad. Los jardines interiores pueden incluso reducir el uso de energía y los costos debido a la menor necesidad de circulación de aire. Estos beneficios complementan las ventajas estéticas obvias de un jardín bien diseñado, haciendo del jardín interior una característica residencial atractiva en varios frentes.
https://www.archdaily.cl/es/932146/como-incorporar-jardines-y-huertas-en-el-diseno-de-viviendasLilly Cao
En febrero de 2020, el museo Solomon R. Guggenheim presentará una exposición titulada "El campo, el futuro". La exposición, concebida por el equipo dirigido por Rem Koolhaas y AMO, marcará el último capítulo de una de las principales áreas estudiadas por Koolhaas en los últimos años: el impacto que tiene un mundo cada vez más urbanizado en las zonas no urbanas que han sido "dejadas atrás".
https://www.archdaily.cl/es/925916/como-sera-el-campo-cuando-todos-vivamos-en-ciudadesNiall Patrick Walsh