Jardín Botánico Guangzhou Yunxi / AECOM + Architectural Design & Research Institute of SCUT + Guangzhou Landscape Architectural Design & Research Institute . Imagen cortesía de AECOM
El término bóveda en arquitectura se refiere a una estructura arqueada autoportante que forma un cielo o cubierta, capaz de crear de manera eficaz un espacio amplio y libre de columnas. Mientras que las bóvedas de mampostería tradicionales transfieren las cargas a muros y contrafuertes, las versiones contemporáneas se definen de manera más amplia como cualquier cielo que sigue la línea de la cubierta, generando un interior alto y curvo. Estos cielos modernos suelen estructurarse con materiales como hormigón, madera o acero, los cuales aportan la flexibilidad estructural necesaria para lograr el dramático efecto de una bóveda sin sus limitaciones históricas. La bóveda de arco de medio punto, en particular, parece haberse convertido en una de las formas predilectas del último tiempo por su geometría simple y elegante, así como por su capacidad para adaptarse a una gran variedad de estilos residenciales contemporáneos.
Cuando pensamos en ciudades, a menudo asumimos que la cuadrícula ortogonal es la norma: ordenada, predecible y racional. Sin embargo, muchas áreas urbanas alrededor del mundo, notablemente aquellas moldeadas por colinas y terrenos irregulares, desafían esta convención. En ciudades como Lisboa, en Portugal, las cuadrículas ortogonales aparecen solo en zonas más planas como Baixa, mientras que áreas circundantes como Alfama se adaptan orgánicamente a la topografía. Estas áreas crean formas urbanas más estratificadas, irregulares y visualmente dinámicas. Ereván en Armenia, ofrece otro ejemplo urbano de esta adaptación: el Complejo Cascade transforma una empinada colina en un espacio público aterrazado que conecta diferentes niveles de la ciudad mientras enmarca vistas panorámicas. Para otros países, esta respuesta a la topografía se vuelve aún más crítica. Ciudades como Tegucigalpa en Honduras o Valparaíso en Chile están definidas por terrenos empinados e irregulares que requieren que los arquitectos y arquitectas se involucren profundamente con la tierra. Diseñar en estos contextos, especialmente para proyectos residenciales, exige adaptación técnica y una comprensión contextual que permita que la pendiente se convierta en un elemento generador en el proceso de diseño.
Los espacios de circulación suelen ser un desafío para los diseñadores, ya que están pensados, como su nombre lo indica, para moverse de una habitación a otra. Si bien muchos aprovechan estas áreas usándolas como espacios de almacenamiento, Mies van der Rohe en la casa Farnsworth redujo la circulación al mínimo, creando un plano de planta abierto completamente libre de pasillos. Ante la circulación vertical, el problema es similar. Las escaleras cumplen el propósito de superar la altura entre un piso y otro, pero rara vez constituyen espacios habitables interiores. Las gradas, a su vez, desempeñan este papel en varios proyectos. Hasta hace poco, solo se encontraban en espacios deportivos o anfiteatros; ahora el uso de gradas se ha generalizado y se ve en espacios de oficinas, edificios públicos, escuelas e incluso viviendas.