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Arquitectos: Powerhouse Company
- Área: 5000 m²
- Año: 2023





La persona promedio pasa aproximadamente 90.000 horas, equivalente a un tercio de su vida, en el trabajo. El lugar de trabajo puede ser un segundo hogar para los adultos, y pasar varias horas ha alimentado un deseo de cambio en el lugar de trabajo que ha existido desde hace mucho tiempo. A lo largo de las décadas, varios factores, incluyendo pandemias, crisis económicas y cambios en las preferencias generacionales, han impactado la naturaleza del trabajo y los lugares en los que la gente trabaja. El reciente fenómeno de la Gran Renuncia y la amplia adopción del trabajo remoto y híbrido han acelerado la transformación de los lugares de trabajo. En respuesta, las organizaciones están priorizando cada vez más la experiencia general de los empleados, reconociendo la necesidad de crear entornos que se adapten a las estructuras de trabajo en evolución al tiempo que fomentan la satisfacción, el compromiso y el bienestar entre su fuerza laboral.




Conocida a menudo como la “Manhattan del Mosa”, Róterdam es una ciudad sin igual en los Países Bajos. Esta metrópolis neerlandesa, con su imponente perfil urbano, narra una historia arquitectónica singular; un relato con capítulos marcados por los escombros de los devastadores bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, seguidos por una crónica de reconstrucción que transformó a la ciudad en un epicentro de experimentación arquitectónica y planificación urbana. Convertida hoy en un mosaico de estilos arquitectónicos, Róterdam ha hecho de la innovación su sello, consolidándose como una vitrina global de diseño de vanguardia y desarrollo urbano sostenible.
En 1940, casi todo el centro de la ciudad fue arrasado por las bombas alemanas. En lugar de seguir el ejemplo de reconstrucción de otras urbes europeas, Róterdam optó por reinventarse. Actualmente, la ciudad alberga algunas de las obras más emblemáticas de la arquitectura neerlandesa, como las Kubuswoningen o el Het Nieuwe Instituut. Su apertura hacia la innovación y la experimentación sigue atrayendo a profesionales de todo el mundo, mientras su característico horizonte continúa transformándose y adaptándose a las demandas contemporáneas.


Al principio, añadir un entrepiso a una distribución puede parecer un desperdicio total de una buena superficie o un intento torpe de exprimir dos pisos en uno solo —como usar jeans ajustados después de Navidad—, donde ambos espacios terminan sintiéndose reducidos e incómodos.
Sin embargo, ya sea que este nivel intermedio se logre por adición —construyendo un nivel adicional en una habitación de techos altos— o por sustracción —eliminando parte del entrepiso para conectarlo con el nivel inferior—, los entrepisos representan una manera relativamente sencilla de transformar y mejorar radicalmente la manera en que usamos e interactuamos con nuestros entornos existentes.


A medida que crece la conciencia sobre la escasez, el estrés hídrico y la sostenibilidad ambiental en el mundo, el concepto de huella hídrica se vuelve cada vez más relevante. A diferencia de su primo más popular, la "huella de carbono", que se concentra en las emisiones de gases de efecto invernadero, la huella hídrica brinda una visión holística del agua utilizada durante todo el ciclo de vida de un producto, proceso o actividad. Mide la cantidad de agua consumida (directa e indirectamente) y contaminada, teniendo en cuenta diferentes tipos de recursos hídricos, además de servir como una herramienta valiosa para empresas, formuladores de políticas e individuos para entender y abordar sus impactos relacionados con el agua. Incluso, hay calculadoras en línea que miden nuestras huellas individuales a través de preguntas simples sobre nuestras casas, electrodomésticos e incluso hábitos alimentarios.




