La Segunda Guerra Mundial fue un hito en la historia de la humanidad, dejando un profundo impacto político y social. Su fin marcó un punto de inflexión significativo que dio paso a la suburbanización de la posguerra y al baby boom. Estos fenómenos derivaron en un rápido crecimiento urbano y un auge en la construcción de viviendas que alcanzó su punto máximo en la década de 1960 y continuó prosperando durante las décadas siguientes, desacelerándose gradualmente hasta la actualidad. Hoy en día nos enfrentamos a un escenario muy diferente, en el que el déficit de viviendas asequibles, sumado a un panorama económico complejo y a la agenda climática, plantea la necesidad de transformar el entorno construido en uno más limpio y eficiente en el uso de recursos, en consonancia con el Acuerdo de París.
De este modo, ante la creciente demanda de vivienda y de la mano de iniciativas políticas como el Pacto Verde Europeo, el modelo de hiperproducción de la posguerra se está volviendo insostenible. Por consiguiente, la renovación de edificios abandonados o en desuso surge como una alternativa viable. A diferencia del esquema de demolición y obra nueva, este enfoque ofrece oportunidades de modernización energética, lo que ayuda a mitigar la obsolescencia ambiental, prolongar la vida útil de las edificaciones y revitalizar el parque inmobiliario existente y deteriorado —incluyendo la vivienda de posguerra— al tiempo que mejora la calidad de vida de las personas.
https://www.archdaily.cl/es/1139381/rehabilitacion-vs-demolicion-mejora-de-la-vivienda-para-una-eficiencia-energetica-sostenibleEnrique Tovar
El papel principal de la arquitectura es crear estructuras que nos protejan del medio ambiente y, a su vez, espacios seguros y cómodos para todo tipo de necesidades y actividades. Al proporcionar refugio, la arquitectura también moldea la forma en que las personas interactúan con su entorno. Sin embargo, las tecnologías de construcción del pasado rara vez lograron crear una separación completa entre nosotros y el mundo exterior.
Si bien la impermeabilidad era un resultado deseado, los materiales de construcción porosos disponibles siempre permitían que algo de agua, viento o partículas externas se filtraran a los espacios interiores. Por el contrario, las tecnologías modernas ahora permiten envolventes de edificios casi completamente impermeables, generando una separación completa entre el interior y el exterior, y confiando así en sistemas de ingeniería para regular la temperatura, el flujo de aire o la humedad. Este artículo explora las diferencias entre estos dos enfoques contrastantes, indagando cómo se equipan las fachadas de los edificios para regular el confort interior y su impacto ambiental.
De la misma manera que las sociedades se transforman, los tiempos cambian y las ciudades evolucionan, la arquitectura industrial se moderniza y tecnifica, llegando en algunas ocasiones a un estado de abandono o ruina. Comprendiendo su valor como legado construido y siendo vestigios de cambios tecnológicos, sociales y culturales, la renovación y/o reconversión de numerosas fábricas y naves industriales puede dar lugar a la revitalización, recuperación o crecimiento de diversas áreas en las grandes urbes incorporando nuevos usos y espacios para el disfrute de su ciudadanía.
A medida que baja la temperatura en el hemisferio norte, los gélidos espacios exteriores se cubren de escarcha, hielo y nieve, y nos encontramos corriendo de un ambiente interior calefaccionado a otro, con menos disposición o capacidad para detenernos a apreciar el mundo natural que nos rodea.
Más allá de meter un abeto o un pino a la casa y vestirlo de fiesta, solemos dejar que el mundo natural siga su curso estacional hasta que resurge en primavera. Sin embargo, al dar la bienvenida a los efectos positivos de la vida vegetal en nuestros hogares, podemos mejorar tanto nuestra salud mental como el aire que respiramos, llenándolos de paz y alegría durante todo el año, y no solo en Navidad.
¿Cómo es posible reducir el consumo energético de nuestras viviendas? ¿Qué estrategias a nivel proyectual, material y/o tecnológico pueden desarrollarse para lograr el confort interior y a la vez combatir la crisis climática? Si bien alcanzar la eficiencia energética depende, entre otros factores, del estado de las viviendas, existen diversas estrategias en torno a la implementación de energías renovables, tecnologías de climatización y demás que se pueden aplicar teniendo en cuenta las políticas gubernamentales, leyes, regulaciones y normas de cada región en particular.
¿Cómo proyectar espacios habitables aprovechando al máximo los metros cuadrados disponibles? En la actualidad, el diseño de viviendas en los grandes centros urbanos suele estar ligado a encontrar maneras de optimizar los espacios interiores, integrar los ambientes para una mejor iluminación y ventilación, y lograr una conexión con el exterior. Acorde a las necesidades de sus habitantes, los requerimientos del proyecto y, en reiteradas ocasiones, los costos de construcción, los profesionales de la arquitectura buscan aportar flexibilidad, amplitud y adaptabilidad a los espacios a través de reformas, renovaciones, transformaciones y demás que brinden buenas condiciones de habitabilidad y contemplen los posibles cambios que deban afrontar las futuras y nuevas generaciones.
La arquitectura es una forma de expresión humana en continua evolución, influenciada por factores culturales y contextuales. Aunque muchos de los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día no están directamente relacionados con la arquitectura, esta tiene la capacidad de aportar o facilitar soluciones a estos desafíos. Esto ha sido evidente a lo largo de la historia, donde las problemáticas sociales han desempeñado un papel importante en la configuración de nuestros entornos construidos. Por ejemplo, durante la época victoriana, el tristemente célebre "Gran hedor" condujo a la modernización del sistema de drenaje y la planificación urbana de Londres. De manera similar, la recesión de 2008 dio lugar a la economía colaborativa y los espacios de co-working. Hoy en día, la crisis climática está transformando la forma en que concebimos la arquitectura, buscando reducir la huella de carbono de edificios y ciudades para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Ante este escenario, ¿qué retos debemos esperar en el futuro?
https://www.archdaily.cl/es/1001934/reacondicionamiento-energetico-una-solucion-para-la-obsolescencia-medioambiental-en-la-arquitecturaEnrique Tovar
¿Cuán estrecho puede llegar a ser un espacio sin perder su condición de habitabilidad? ¿Cuáles son las dimensiones mínimas que ha de tener una vivienda para lograr el confort de sus habitantes y el correcto desempeño de sus actividades cotidianas?
En España, la implementación de las cocinas integradas a las viviendas se ha vuelto cada vez más frecuente en la arquitectura contemporánea. Si bien existen diversas configuraciones y diseños que se aplican acorde a las costumbres y culturas de las sociedades, como vimos en Argentina o Uruguay, la esencia de concebir el espacio de la cocina como un aglutinante de actividades y un espacio de reunión entre sus habitantes y visitantes es un factor común. Esto ha llevado a arquitectos a intentar encontrar formas, tecnologías o materiales innovadores que logren una estética y una armonía capaz de brindar funcionalidad, amplitud y flexibilidad a las viviendas.
La atmósfera emocional y espiritual que se percibe al ingresar a una obra de arquitectura centenaria es palpable. Por lo tanto, aunque la degradación —e incluso, a veces, la destrucción intencionada— de estructuras y entornos antiguos resulta lamentable y hasta condenable, a menudo constituye una parte inevitable de una planificación urbana saludable, que debe regirse por estrictas normativas y leyes de salud y seguridad.
Sin embargo, cada vez que estos entornos históricos pero antiguos se renuevan y adaptan a la vida moderna, a menudo se los cataloga como versiones grotescas y "frankensteinianas" de lo que alguna vez fue su belleza. No obstante, cuando la transformación se aborda con cuidado y respeto, la humilde grandeza y la escala contemplativa de estos escenarios pueden permanecer intactas.
Estamos acostumbrados a ver la arquitectura como grandes objetos que se asientan en el tejido urbano o en el medio natural, estableciendo nuevas relaciones con su entorno. Sin embargo, nuestra vida cotidiana transcurre también dentro de estos edificios, accediendo a ellos, ocupándolos y manipulándolos. De este modo, establecemos relaciones con el entorno construido que nos rodea directamente, de manera que la arquitectura debe prestar atención simultáneamente a la macroescala —como el clima y el vecindario, por ejemplo— pero también a la microescala: los acabados, sus texturas y colores.
Existe una serie de detalles que transforman la experiencia de los/las habitantes y usuarios/as de un edificio, los cuales, al ser explorados, elevan la calidad del proyecto y despiertan los sentidos y estímulos de las personas. Estos detalles pueden ser constructivos, pero también estéticos o funcionales.