
Aunque durante mucho tiempo se asumió que los recién nacidos no veían ningún color, estudios más recientes han demostrado que sí pueden distinguir entre diferentes tonalidades. Y, a pesar de que las mentes jóvenes no asimilen por completo lo que están observando, la impresión y el efecto de un estímulo visual brillante siguen provocando una respuesta potente. Esto se mantiene a lo largo de toda nuestra vida: los colores pueden influir en nuestras emociones de manera profunda. Los y las profesionales de la arquitectura y el diseño han aprovechado esto a su favor desde hace mucho tiempo, especialmente en los espacios interiores. Ya sea para destacar elementos arquitectónicos específicos, generar ciertas atmósferas, delimitar áreas en plantas libres o iluminar una habitación con los toques finales, el color es una herramienta fundamental en el proceso de diseño. En particular, la combinación de múltiples tonos intensos —técnica conocida como color blocking— puede resultar sumamente exitosa si se ejecuta de manera correcta.




































































.jpg?1526943856)
.jpg?1526943791)
.jpg?1526943767)
.jpg?1526943817)


.jpg?1542598041)
.jpg?1542598170)
.jpg?1542598146)
.jpg?1542598159)


.jpg?1532445376)
.jpg?1532445435)
.jpg?1532445884)
.jpg?1532445670)


.jpg?1515431278)
.jpg?1515431235)
.jpg?1515431080)
.jpg?1515431102)












