
Los espejos, uno de los objetos decorativos más comunes en los proyectos, han estado presentes en la humanidad desde la civilización badariense, alrededor del 4000 a.C. Tras experimentar diversas transformaciones en sus materiales y métodos de fabricación, hoy en día el espejo no solo es un objeto decorativo, sino que también puede servir como una estrategia proyectual.
Los primeros espejos hallados eran objetos de uso personal fabricados manualmente mediante el pulido de metales como el cobre o la plata. Durante la Edad Media, se manufacturaban a partir de una amalgama de mercurio y una lámina de vidrio. En la actualidad, los espejos se producen industrialmente utilizando una solución química a base de plata. Su industrialización permitió que este objeto adquiriera mayores dimensiones y otras funciones más allá del uso personal, siendo aprovechado en la industria, la ciencia y la arquitectura.

















