Como una de las herencias del modernismo en el mundo, ¿de qué manera la arquitectura y el urbanismo de Brasilia influyen en la vida de quienes habitan la capital de Brasil? Este es el tema del documental O Corpo e a Cidade Modernista, que se estrena con dos proyecciones en Europa: el 8 de mayo en el Festival de Arquitectura de Copenhague (CAFx), Dinamarca; y el 10 de junio en el Arquiteturas Film Festival, en Portugal.
La arquitectura suele presentarse como la expresión visible de su época: sus deseos, su fe en el progreso, su idea del orden. Sin embargo, esta lectura tiende a simplificar las condiciones en las que se producen los edificios, sugiriendo que la arquitectura va a la zaga de la historia cuando, en muchos casos, participa activamente en ella. Pocos períodos lo hacen más evidente que el siglo XX, época en la que la arquitectura se entrelajó profundamente con programas políticos, sistemas económicos y visiones contrapuestas sobre cómo debía organizarse la vida colectiva.
Lo que comúnmente se agrupa bajo la etiqueta del modernismo suele describirse como un proyecto coherente, definido por la claridad formal, el optimismo tecnológico y la ruptura con los estilos históricos. No obstante, esta aparente coherencia se disuelve cuando miramos más allá de sus centros canónicos. Los mismos principios espaciales (la estandarización, la zonificación funcional y la producción industrial) se adoptaron en contextos políticos y económicos que diferían significativamente en sus estructuras y objetivos. Así, un movimiento aparentemente estático se desplegó como un sistema flexible que se reorientaba continuamente según las prioridades de cada régimen. Lo que parecía un lenguaje compartido era, en la práctica, un conjunto de herramientas aplicadas a agendas distintas.
Tres proyectos brasileños fueron elegidos ganadores del Premio Obra del Año 2026 por el público de ArchDaily Brasil. Tras tres semanas de votación pública, más de 700 proyectos se redujeron a 15 finalistas, concluyendo el proceso con tres grandes ganadores que representan lo mejor de la arquitectura lusófona.
https://www.archdaily.cl/es/1093408/conoce-los-proyectos-ganadores-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
A lo largo de las últimas dos semanas, la comunidad de ArchDaily Brasil nominó más de 14 mil proyectos, lo que dio como resultado 15 finalistas que representan algunas de las obras arquitectónicas más emblemáticas publicadas en el último año. En su 10.ª edición, el Premio Obra del Año busca reconocer lo mejor de la arquitectura en los países de lengua portuguesa, a partir de la elección de los propios lectores. Los finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura, ya sea en proyectos residenciales, urbanos, culturales u otros programas.
Representando a Brasil y Portugal, los 15 proyectos reflejan las necesidades de sus contextos específicos a través de soluciones creativas propuestas por los/las arquitectos/as locales. Desde reformas de interiores hasta intervenciones urbanas de gran escala, pasando por residencias unifamiliares y proyectos comunitarios, la selección es heterogénea, pero está unida por un rasgo común: el reconocimiento del público, que busca ver representadas sus propias aspiraciones.
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Tras dos semanas y más de 85.000 nominaciones, ya se conocen los finalistas de los Premios Building of the Year de este año. La selección refleja fielmente a la audiencia de ArchDaily que la eligió: diversa en su geografía, generosa en ideas y precisa en sus intenciones. Con proyectos de 46 países, abarcando una gran variedad de tipologías y escalas, el conjunto ofrece una excelente instantánea del momento arquitectónico actual.
Te invitamos a tomarte un momento, explorar y votar por tus favoritos definitivos. A continuación, encontrarás a los 75 finalistas en sus respectivas categorías. La votación estará abierta hasta el 18 de febrero a las 18:00 EST. Muchas gracias; tu participación es fundamental para hacer de este el premio de arquitectura impulsado por la comunidad más grande del mundo.
En toda Sudamérica, el confort ambiental se entiende no como una condición interior, sino como una cualidad que se modela a través del espacio. En regiones marcadas por el calor, la humedad, la intensa radiación solar y las variaciones estacionales, la arquitectura ha recurrido históricamente a decisiones espaciales para moderar el clima y dar soporte a la vida cotidiana. El confort surge de la manera en que los interiores se abren, se sombrean, se ventilan y se habitan a lo largo del tiempo.
En lugar de aislar los espacios interiores de su entorno, numerosos proyectos contemporáneos en toda la región cultivan el confort a través de la profundidad, la porosidad y las zonas intermedias. La luz se filtra en vez de maximizarse, el aire se canaliza mediante aberturas alineadas y vacíos, y los umbrales se transforman en espacios activos de uso y no en meros bordes residuales. Estas estrategias no buscan un control ambiental uniforme, sino que producen interiores que permanecen templados, adaptables y estrechamente sintonizados con las condiciones climáticas cambiantes. En este contexto, el confort ambiental se vuelve inseparable de la experiencia espacial.