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Arquitectos: Nordic Office of Architecture
- Área: 115000 m²
- Año: 2017
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Proveedores: Blumer Lehmann, Aanesland Limtre AS, Bosvik AS, Derix, Naturstein Montering AS, +6

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El 15 de agosto de 1947, en vísperas de la independencia de la India del Reino Unido, surgió una directiva que transformaría el subcontinente durante las siguientes seis décadas. Con el fin de salvaguardar a la población musulmana del país frente a la mayoría hindú, los líderes coloniales salientes reservaron para su uso las porciones noroeste y este del territorio. A gran parte de las aproximadamente 100 millones de personas musulmanas que vivían dispersas por toda la India se les concedieron poco más de 73 días para trasladarse a estos territorios, las actuales naciones de Pakistán y Bangladés. A medida que sir Cyril Radcliffe (un inglés cuya ignorancia de la historia y la cultura indias era percibida por el gobierno colonial como una garantía de su imparcialidad) trazaba las fronteras de los nuevos países, el estado de Punyab quedó dividido entre la India y Pakistán, conservando este último la capital estatal, Lahore.[1] A raíz de esta pérdida, Punyab fundaría una nueva capital estatal: una que no solo atendería los requerimientos logísticos del estado, sino que declararía de manera inequívoca al mundo entero la llegada de una nueva India, modernizada, próspera e independiente.










El 24 de junio de 2026, un severo evento sísmico que consistió en dos grandes terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió el centro-norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia. La destrucción generalizada se concentró a lo largo de la costa norte del país, afectando gravemente a la ciudad capital de Caracas y al vecino estado de La Guaira, donde la frágil infraestructura urbana y la vulnerabilidad de las viviendas provocaron el colapso o graves daños en miles de estructuras residenciales. Este desastre evoca eventos devastadores previos ocurridos durante otros grandes sismos, como el terremoto de Wenchuan de 2008 y los deslizamientos de tierra de 2011 en Sichuan, el terremoto de Ludian de 2014 en Yunnan y el sismo de 2017 en el centro de México. Cuando desastres naturales de gran magnitud afectan a comunidades enteras, los/las arquitectos/as tienen la oportunidad de colaborar proponiendo una arquitectura post-desastre con modelos estratégicos de recuperación. En lugar de depender de refugios de emergencia genéricos y estandarizados, un diseño arquitectónico consciente puede aportar infraestructura residencial de bajo costo y rápido despliegue que preserve la dignidad humana a través de espacios dignos y contextualizados culturalmente.
