La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Yale se encontraba en medio de una revolución pedagógica cuando Louis Kahn se incorporó en 1947. Con el arquitecto de rascacielos George Howe como decano y figuras del modernismo como Kahn, Philip Johnson y Josef Albers como conferencistas, los años de la posguerra en Yale se alejaron de la tradición Beaux-Arts de la escuela para dirigirse hacia la vanguardia. Por ello, cuando en 1950 la consolidación de los departamentos de arte, arquitectura e historia del arte de la universidad exigió un nuevo edificio, una estructura modernista resultó la elección natural para materializar una ruptura pedagógica y estilística con el historicismo. [1] Concluido en 1953, el edificio de la Galería de Arte de la Universidad de Yale, de Louis Kahn, proporcionaría espacios flexibles para galerías, aulas y oficinas para la escuela; al mismo tiempo, el primer encargo significativo de Kahn marcó un hito en su propia carrera arquitectónica, una trayectoria que hoy se cuenta entre las más celebradas de la segunda mitad del siglo XX.
Le Corbusier fue contratado por el presidente de la Asociación de Propietarios de Molinos para diseñar la sede de la organización en Ahmedabad, una ciudad históricamente activa en el comercio textil de la India. El edificio es un manifiesto físico que representa la propuesta de Le Corbusier para una arquitectura india moderna. Construido en 1954, es el primero de los cuatro encargos completados en Ahmedabad.
https://www.archdaily.cl/es/1043143/clasicos-de-la-arquitectura-edificio-de-la-asociacion-de-propietarios-de-molinos-le-corbusierRennie Jones
Este artículo fue publicado originalmente el 1 de febrero de 2018. Para leer sobre otros proyectos icónicos de arquitectura, visite nuestra sección Clásicos de la Arquitectura.
Con el exponencial crecimiento demográfico de São Paulo en la década de 1930 y el impulso del mercado privado de la construcción, se invitó a una serie de arquitectos y arquitectas a diseñar edificios de usos variados en el centro de la ciudad. Álvaro Vital Brasil y Adhemar Marinho fueron los responsables de la concepción del Edificio Esther, un ícono de la primera fase de verticalización de la Plaza de la República. [1]
En 1933, cuando la ciudad superó la marca de un millón de habitantes, se comenzó a construir un número considerable de edificios en altura. [2] Como consecuencia de la expansión demográfica urbana y de la verticalización masiva entre los años 30 y 40, el elevado precio de los alquileres y la valorización del suelo en la región del centro ampliado marcaron transformaciones en el panorama residencial y urbano. [3]