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Arquitectos: Hernández Silva Arquitectos
- Área: 702 m²
- Año: 2016
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Proveedores: Construlita, Arco, CADE, Hercons, Mármoles Covarrubias, +2





El 29 de diciembre de 1940, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, un ataque aéreo de la Luftwaffe arrasó por completo un terreno de 35 acres (aproximadamente 14 hectáreas) en el corazón de la City de Londres. El sitio era conocido como el Barbican (una palabra en inglés medio que significa fortificación), llamado así por la muralla romana que alguna vez se erigió en la zona. Tras la guerra, la City de London Corporation —el órgano de gobierno municipal de la zona— comenzó a explorar posibilidades para integrar este sitio histórico al siglo XX.





Situado en el borde de la ría del Nervión en Bilbao, España, el Museo Guggenheim se caracteriza por una compleja fusión de formas curvilíneas y una cautivadora materialidad; que responden a un intricado programa y un contexto urbano industrial. Con más de un centenar de exposiciones y más de diez millones de visitantes, el Museo Guggenheim Bilbao de Frank Gehry no sólo cambió la forma en la que arquitectos y el público piensan en los museos, pero también revitalizó la dañada economía de Bilbao con su asombroso éxito. De hecho, el fenómeno de la transformación de una ciudad a raíz de la construcción de una importante pieza arquitectónica se conoce hoy como el "Efecto Bilbao".
Veinte años después de su construcción, el museo continúa desafiando las suposiciones que existen entre la conexión del arte y la arquitectura de hoy.


Una de las primeras obras construidas de Richard Meier, La Casa Saltzman, terminada en 1969, es una de las varias residencias que diseñó Meier que exhiben su estilo característico: blancura absoluta, composición geométrica, y el protagonismo de la luz. Con una pesada influencia de la modernidad temprana, la Casa Saltzman captura la pureza de la forma y el espacio, que se ve en los proyectos de Le Corbusier.


La forma extraña de la Biblioteca Geisel de la Universidad de California, San Diego parece digna de un telón de fondo de una película de ciencia ficción. El edificio ocupa un nexo fascinante entre el brutalismo y el futurismo que su arquitecto, William L. Pereira, persiguió intrépidamente a lo largo de su carrera. Con sus fuertes pilares de hormigón y sus envolventes vidriosos de los recintos, la biblioteca ocupa un estado maravillosamente ambiguo entre masividad y levitación, como si los pisos superiores se hubieran puesto recién sobre su base y que se pueden levantar de nuevo en cualquier momento. La tensión entre estas dos condiciones le da a la biblioteca una apariencia de otro mundo y ofrece una sorprendente declaración sobre el poder generativo e imaginativo del arquitecto.

Antes de que incluso fuera terminado, el crítico del New York Times, Paul Goldberger, apodó al Centro Wexner para las Artes "El Museo construido por la Teoría" [1]. Considerando al arquitecto detrás de la obra, el epíteto no fue sorpresa; Peter Eisenman, el diseñador del museo, había pasado la mayor parte de su carrera decantando la forma arquitectónica hacia una ciencia teórica. Fue con gran anticipación que este edificio, la primera gran obra pública de la carrera de Eisenman, fuera inaugurado en 1989. Para algunos, el Centro anunció la validación del deconstructivismo y la teoría, mientras que sus problemas proporcionaban de municiones a los otros que veían la teoría y la práctica, como actividades complementarias pero divergentes. La recepción popular del edificio fue igualmente mixta, pero su influencia y la intriga en la comunidad académica fue tan pronunciada e inconfundible como el diseño en sí.

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Originalmente conocida como Case Study House N º 8, la Casa Eames era una residencia moderna, espacialmente agradable que se convirtió en el hogar de los propios arquitectos. Charles y Ray Eames comenzaron a diseñar la casa en 1945 para el Programa Case Study House publicado en la Revista de Artes y Arquitectura de los Ángeles, y que construía estas casas de estudio de casos que tenían que centrarse en el uso de nuevos materiales y tecnologías desarrolladas durante la Segunda Guerra Mundial. La intención era que la casa pudiera estar construida con materiales prefabricados que no interrumpieran el sitio, fueran fáciles de construir, y presentaran un estilo moderno.