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Arquitectos: Atempo Arquitectura
- Área: 415 m²
- Año: 2025
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Proveedores: GRAPHISOFT


Imagine un pasillo. Paredes de concreto a dos metros de distancia, techo bajo, iluminación artificial sin sombras ni gradaciones. Al fondo, una ventana de vidrio blindado y, del otro lado, un agente uniformizado. Usted está en un puesto de entrada. Puede ser en Calais, en El Paso o en Lampedusa. Un espacio anónimo, pero no neutro. Diseñado para que cualquiera entienda que el paso no es un derecho, sino una concesión.
Este pasillo, sin embargo, no es una excepción, sino la expresión de un lenguaje arquitectónico que se repite en las fronteras contemporáneas. Los laberínticos aeropuertos, las estaciones de triaje, los muros; arquitecturas que hacen de la hostilidad un elemento constitutivo del espacio, demostrando que esta trasciende la expresión hermética de quien se encuentra al otro lado del vidrio.




Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos basados en argumentos sobre las cuestiones críticas que dan forma a nuestra disciplina.
El agroturismo se entiende comúnmente como un modelo híbrido, con partes iguales de superposición entre las industrias de la agricultura y la hotelería. Bajo esta perspectiva, se valora como una variación de un tema existente, una actividad complementaria superpuesta a la producción rural. Este marco de interpretación ya no se sostiene en el siglo XXI, ya que la escala e independencia del crecimiento del agroturismo lo han transformado en un sector económico diferenciado; uno con consecuencias arquitectónicas que ni la industria agrícola ni la hotelera están preparadas para abordar de manera aislada.



