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Arquitectos: Felipe Burgos Villablanca
- Área: 16 m²
- Año: 2022



Imaginar un orden social diferente resulta más sencillo cuando se sitúa lejos de aquel que ya existe. En América Latina, esa distancia ha sido a menudo territorial. Diversas zonas de la región han sido tratadas, una y otra vez, como lugares donde un nuevo mundo podría comenzar. Sin embargo, estos lugares nunca estuvieron vacíos.
En el ámbito de la arquitectura, esta idea tiene un punto de partida familiar: el plano. Visto desde arriba, un territorio puede parecer una hoja en blanco, lista para un eje o una cuadrícula. A nivel de suelo, sin embargo, ese mismo territorio ya está lleno de personas y de los senderos que recorren.


El agua es vida. Los animales, las plantas, los hongos y las bacterias dependen de ella: el agua estructura sus células, transporta sus nutrientes y alberga los procesos químicos que los mantienen vivos. Incluso las raras excepciones confirman la regla. Algunas semillas y esporas pueden perder casi toda su agua y entrar en un estado de latencia tan profundo que su metabolismo prácticamente se detiene; sin embargo, es el agua lo que las devuelve a la vida. En el sentido más literal, el agua nos conecta.
No obstante, también nos divide. Cada año, miles de personas abandonan el norte de África en embarcaciones precarias con destino a Lampedusa, en busca de mejores condiciones de vida en Europa; más de 30,000 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo desde 2014. El agua dibuja fronteras y controla flujos. Antes de que comenzara la guerra contra Irán en febrero de 2026, el el Estrecho de Ormuz transportaba alrededor del 25% del petróleo crudo por vía marítima a nivel mundial, con repercusiones en los precios del combustible que se sintieron mucho más allá del Golfo. El agua también ocupa el centro del debate medioambiental, donde su exceso puede ser tan letal como su escasez. Inundaciones graves azotan cada vez más a los países que menos han contribuido a las emisiones globales, mientras que los mayores contaminadores siguen estando mejor equipados para resistir. Si el agua es vida, también puede significar muerte. En última instancia, el agua es política.


¿Qué hace que valga la pena preservar un edificio? La antigüedad es la respuesta más común, pero no siempre la mejor. Un edificio de las décadas de 1950 o 1970 puede tener tanta relevancia histórica como una catedral medieval; simplemente exige un marco de referencia diferente, uno que valore el contexto político, el significado cultural y la innovación arquitectónica por encima del mero paso del tiempo. Esto es especialmente cierto en el caso de la arquitectura moderna en el llamado Sur Global, donde el movimiento adoptó formas de expresión únicas.
Es precisamente este diálogo el que ArchDaily y el World Monuments Fund abren ahora en conjunto. El WMF aporta su experiencia en conservación sobre el terreno en todo el mundo, mientras que ArchDaily ofrece la capacidad editorial para contextualizar ese trabajo y conectarlo con una audiencia global. El objetivo es hacer ambas cosas a la vez: preservar lugares y contar sus historias, moldeando el modo en que se comprende el patrimonio moderno mucho más allá del propio ámbito de la conservación.

La ornamentación arquitectónica ha sido un tema de debate recurrente en la industria durante décadas. Esta práctica, abandonada en gran medida durante el Movimiento Moderno, podría encontrarse hoy ante una plataforma que permita, una vez más, su resurgimiento, gracias a la convergencia actual de la robótica, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación digital. Al parecer, la tecnología ha eliminado el principal obstáculo del detalle decorativo: el elevado costo de la mano de obra calificada. Sin embargo, esta nueva capacidad técnica exige un examen crítico: ¿qué representa realmente la ornamentación y qué ganamos o perdemos al resucitarla mediante el diseño algorítmico?


La arquitectura en América Latina este mes refleja una conversación continua en torno al habitar, el patrimonio cultural y las formas en que la disciplina puede conectar la vida contemporánea con los lugares y saberes existentes. Desde la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires e iniciativas que abordan las prácticas constructivas tradicionales y el patrimonio arqueológico, hasta nuevas infraestructuras culturales y proyectos de vivienda en Argentina, Ecuador y Perú, los desarrollos recientes destacan diferentes enfoques para trabajar con los contextos locales. En toda la región, las preguntas sobre la memoria, la comunidad, el paisaje y la práctica material continúan dando forma tanto a los proyectos arquitectónicos como a debates más amplios sobre cómo se habitan las ciudades y los territorios.




ArchDaily les invita al lanzamiento de la 6.ª edición de sus Next Practices Awards. En el marco de la Design Week Mexico, el evento explorará cómo las prácticas emergentes están ampliando la capacidad de la arquitectura para actuar y generar cambios: desde las herramientas y conocimientos con los que trabajan hasta las realidades sociales, ambientales, culturales y materiales con las que se involucran.
Celebrado en la icónica Design House de la Ciudad de México, y en conjunto con Design Week Mexico y Cesantoni, el lanzamiento contará con una conversación en vivo entre tres ganadores/as de la edición 2026 y dos ganadores/as previos/as de México, moderada por ArchDaily.
