

27 de septiembre de 2010
“Fue en aquel de allá, mire. En aquel. ¿Ve?” Doña Ana señalaba el departamento del séptimo piso donde, una semana antes, había ocurrido el incendio. Más abajo, en el cuarto piso, Anastasia, Aécio e Itamar mostraban una sonrisa fingida en una pancarta electoral.
Nadie sabe cómo empezó el fuego en uno de los medios departamentos de la torre número 100, ocupado por un recolector de papel. Sin embargo, el espectáculo que siguió ocurrió comme il faut. Pánico, gritos, llamas, luces, un helicóptero que sobrevolaba el lugar, periodistas que abordaban a supuestos heridos y devoraban relatos imposibles, sirenes, humo, conmoción, acción.






















